Estados Unidos en el rumbo equivocado | Opinión
Los estadounidenses celebraron este 4 de julio el día de la independencia y los 250 años de la fundación de la república.
Pero después de los festejos, los fuegos artificiales y los discursos patrióticos, una sombra de pesimismo flota en el ambiente.
Según una encuesta reciente de The Economist/YouGov, la mayoría de los estadounidenses –el 61%– cree que el país va en la dirección equivocada. Entre las causas de la opinión generalizada de que Estados Unidos ha tomado un rumbo desacertado están la intensa polarización política, el declive de la confianza en las instituciones federales y la percepción de que la nación se ha alejado de sus principios fundacionales.
Aproximadamente la mitad de los estadounidenses piensa que el país se ha desviado de los valores y principios sobre los cuales fue construido, lo que genera escepticismo sobre el futuro de la nación.
Hay un profundo descontento con el Congreso y las figuras políticas. Un porcentaje significativo de la población considera que las instituciones democráticas están fallando y que los funcionarios electos no representan los intereses de la ciudadanía.
Asimismo, la incapacidad percibida de los líderes para gobernar de manera que unan a la gente, en lugar de dividirla, y el exceso de polarización en temas sensibles como las relaciones raciales, el aborto, la orientación sexual, los programas de diversidad y las políticas migratorias generan un clima de pesimismo.
La población tampoco está feliz con el estado de la economía. Factores como el costo de la vida, la inflación, la política de aranceles a productos importados –con la consiguiente subida de los precios de estos productos– y la gestión económica siguen siendo áreas de insatisfacción importante para más de la mitad del electorado.
A las causas del descontento hay que agregar también las inhumanas políticas de inmigración, que separan familias, condenan a millones de inmigrantes a vivir con el temor perenne de ser arrestados y deportados o encarcelados en algún pavoroso centro de detención, y niegan derechos a personas que llegaron a Estados Unidos en la niñez y que no conocen otro hogar fuera de este país. La política nacional de inmigración está quebrada, pero ni la Casa Blanca ni el Congreso dan pasos decisivos para corregirla de una manera satisfactoria y, sobre todo, humana.
En el mismo sondeo de The Economist/YouGov, los votantes dijeron que el presidente Donald Trump no ha prestado suficiente atención a los problemas más acuciantes de la nación.
El 60% de los encuestados piensa que Trump no se ha enfocado en los asuntos más importantes. Y más de la mitad desaprueba la forma en que el mandatario maneja la atención de la salud, la educación, el aborto y el medio ambiente.
Por lo tanto, no es extraño que el índice de aprobación del presidente siga siendo bajo. Según una encuesta del New York Times que se llevó a cabo el 6 de julio, el 58% de los estadounidenses tiene una opinión desfavorable de la gestión presidencial, mientras solo el 39% la aprueba. Otros sondeos elevan el nivel de insatisfacción con la labor de Trump al 60%.
A los dos siglos y medio de su fundación, Estados Unidos navega hacia el futuro en medio de un mar de dudas. Como demuestran las encuestas después de las celebraciones del 4 de julio, la nación necesita un decisivo cambio de rumbo.