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Opinión

LYDIA HIDALGO: El Tío Sam está dormido

Hace ya muchos años, cuando la Internet estaba en su infancia, todos hablaban de los beneficios que la humanidad recibiría de esta nueva y práctica forma de comunicación y de cierto modo tenían razón.

Hoy, como todos sabemos, nos comunicamos casi a diario en los negocios, las escuelas y de forma personal con familiares y amigos por Internet. Recibimos todo tipo de información por computadoras, tabletas y teléfonos, desde contratos para comprar una casa a las tareas de las escuelas de grandes y chicos y las últimas noticias que nos entran constantemente por nuestros teléfonos, pero más importante aún, muchos nos hemos acostumbrado a pagar nuestras cuentas mensuales por el Internet así como a comprar miles de dólares en mercancía todos los años. ¿Y quién no ha usado el sistema electrónico para mandar su declaración de impuestos al Tío Sam?

Nuestra información electrónica y la de nuestros familiares está en miles de lugares en bancos, hospitales, escuelas, tarjetas de crédito, etc., y más importante aún, en el gobierno. Todo documento que toque nuestras vidas –el Seguro Social, el día en que nacemos, licencias de manejar, licencias para casarnos, documentos sobre nuestro servicio militar, certificado de defunción– todos están hoy en día en el Internet. Nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro están atados al Internet.

El Internet no solo es una forma de comunicarnos sino una necesidad diaria. En su mejor forma lleva a muchos información médica, música, arte y mucho más a lugares remotos o grandes ciudades y transmite cosas tan importantes como el nacimiento de un hijo para un soldado que se encuentra en tierras lejanas o los descubrimientos de la NASA que se comunican al mundo. Pero también puede ser un vicio para aquellos que lo usan mientras manejan causando accidentes y destrozos o para muchos que no pueden dejar de jugar con el teléfono mientras comparten una cena familiar.

Vivimos, según la mayoría, en el país más poderoso del mundo, los adelantos más grandes en la tecnología se logran en este país. Y entonces me pregunto: ¿por qué nos roban la información electrónica constantemente? ¿Por qué no protegen mejor nuestra información? Las tarjetas de crédito, las tiendas y los seguros médicos son asaltados con frecuencia, y ahora el gobierno es atacado constantemente y por todas partes; cuando no es el Seguro Social, es el IRS. Robar la información del pueblo americano se ha convertido en deporte mundial. Cuando no son los rusos, son los chinos, y siempre hay excusas, pero la verdad del caso es que ya son millones los afectados y como siempre es el pueblo el que sufre las consecuencias.

¿Hasta cuándo?

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de agosto de 2015, 0:50 p. m. with the headline "LYDIA HIDALGO: El Tío Sam está dormido."

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