PEDRO CAVIEDES: El regreso
Si los Estados Unidos llevan décadas siendo la economía más fuerte del planeta, ¿por qué hoy tantos países tiemblan ante la recuperación de su crisis?
¿Será porque durante los ocho años de gobierno de George W. Bush, el mundo se sumió en un caos sobre el cual muchos hicieron fiesta, sin tener en cuenta que la coyuntura de la primera potencia débil, podría llegar a su fin? ¿O será tal vez que la mala propaganda que se encargó de transmitir el Partido Republicano sobre el sucesor de Bush, logró que los demás países no se prepararan para lo que sería el regreso?
La fortaleza del dólar, los precios bajos (pero también razonables) del petróleo, el oro y las demás materias primas, así como la buena utilización de los canales diplomáticos por encima de las guerras, han puesto a muchas economías, sobre todo las emergentes, contra las cuerdas. Todo esto con el agregado de que, al finalizar la “fiesta”, han quedado colgando de un hilo economías de países que se declaraban enemigos de los Estados Unidos, y otros, que todavía se mantienen poderosos, han visto decaer la influencia y superioridad que disfrutaron hace apenas unos años.
Así, al gobierno cubano de los hermanos Castro no le quedó más que recuperar las relaciones diplomáticas con USA, ante el descalabro titánico de la Venezuela de Maduro, que otrora los patrocinaba. Esa misma Venezuela es hoy una bomba de tiempo, desbastecida e insegura, muy distante del país influyente de antaño, que compró presidencias en varios países de Latinoamérica; no me queda duda de que tarde o temprano tendrán que negociar, ante la descomunal crisis humanitaria que se vislumbra en un futuro cercano.
Del otro lado del mundo, la Rusia de Putin no goza del poderío que le representaban los altos precios de los hidrocarburos, ni la crisis económica de USA, ni la de sus aliados de la OTAN en Europa, actualmente en una recuperación lenta pero segura.
A principios de agosto, China se vio obligada a devaluar el yuan, con el fin de fortalecer su sector exportador, ya que no está resistiendo el dólar fuerte. La economía china ya no crece de a dos dígitos al año y su mercado de valores, así como sus finanzas en general, comienzan a mostrar signos de una desaceleración que preocupa a unos inversionistas que con seguridad acudirán al dólar como la forma más segura de conservar sus fondos.
Pero por otra parte, naciones como Brasil, Argentina, México, Colombia, Chile, Bolivia y Ecuador, entre otros, sufren con el dólar fuerte y la disminución del precio de las materias primas, y de alguna forma comienzan a quedar desnudos los excesos y derroches (entre los que la corrupción se lleva el primer puesto en varios), de los que hicieron gala algunos gobiernos en estos años de la bonanza que produjo el desastre de Bush.
No deja de ser paradójico que la pasada campaña en la que fue reelegido Barack Obama, su partido oponente y su competidor, Mitt Romney, intentaran ganarse el voto de la mayoría, aduciendo que el presidente no sabría fortalecer la economía.
Pero los Estados Unidos de los impresionantes dos períodos de Barack Obama no son solo más fuertes económicamente, sino que han recuperado su papel protagónico en la geopolítica, y son mucho más seguros que cuando sus soldados asistían a una carnicería en las dos guerras más absurdas de la historia moderna.
Negar el buen hacer del presidente Obama, que sacó al país de una de sus peores crisis, es simplemente vivir en el mundo ficticio en el que ahora parecen moverse los miembros de un partido que, no me sorprende, tiene a quien tiene de primero en la carrera por elegir su próximo candidato a ocupar la Casa Blanca.
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Esta historia fue publicada originalmente el 22 de agosto de 2015, 1:34 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: El regreso."