SERGIO MUÑOZ BATA: La generosidad alemana
Nunca antes había habido tanta gente huyendo de la persecución política y de las guerras como ahora. Tan solo en el Oriente Próximo los conflictos armados han desplazado a más de 11 millones de personas y en los últimos cinco años, 4 millones de sirios, los más pobres de los pobres, han tenido que refugiarse en campamentos escasamente dotados para recibirlos en Líbano, Jordania, Turquía e Irak. Otros continúan su accidentada marcha hacia Europa con la esperanza de que su solicitud de asilo sea aceptada y poder empezar ahí una nueva vida.
Aunque parezca increíble a la luz de las desgarradoras imágenes que a diario vemos en los noticieros, a Europa solo llegan quienes tenían un patrimonio pequeño pero suficiente para pagarle a los contrabandistas que los trasladan de su país a algún puerto en Italia o Grecia para de ahí emprender el camino hacia el norte, de preferencia a Alemania, con la esperanza de que su solicitud de asilo sea aceptada y poder empezar una nueva vida. El éxodo no es fácil para nadie. El presupuesto de ayuda humanitaria de Naciones Unidas para asistir a los desplazados es notoriamente insuficiente y la crisis económica de los países de entrada, Grecia e Italia, tampoco les permite cargar con el peso de cientos de miles de personas, en su mayoría muy necesitadas.
Curiosamente y a pesar de las campañas de desacreditación de la generosidad alemana durante la reciente crisis económica y financiera griega, la inmensa mayoría de los refugiados quieren emigrar a Alemania. Para sirios, afganos, eritreos, nigerianos, así como para bosnios, serbios, montenegreses y macedonios no hay mejor país europeo que Alemania. ¿Por qué? No solo por ser el más próspero de Europa sino también porque es el más generoso. En los últimos doce meses ha recibido 300,000 solicitudes de asilo, 12 veces más que Gran Bretaña, por ejemplo, y se calcula que para finales de 2015, Alemania habrá recibido un total de 800,000 solicitudes, más de las que recibió la Unión Europea entera en 2014.
La largueza de la canciller Angela Merkel es un reflejo de la actitud de la inmensa mayoría de la gente en Alemania. Una encuesta publicada la semana pasada mostró que su índice de aprobación es del 67%, el 60% de los ciudadanos piensan que el país tiene la capacidad de recibir esas cifras de refugiados y el 86% dice que Alemania es un país de inmigrantes. Para los empresarios alemanes, el reciente flujo de refugiados es una de las claves de su progreso porque los inmigrantes, piensan los hombres de negocios, presentan oportunidades de crecimiento y de prosperidad a largo plazo. Una persona que con todo en contra es capaz de aguantar el sacrificio que implica recorrer más de 6,000 kilómetros para encontrar paz y trabajo, debe tener cualidades para hacer trabajos que requieren desde calificaciones moderadas hasta muy calificadas si se les ofrece el entrenamiento adecuado.
Esto no significa que no haya gente que no comparte la actitud racional y generosa de las mayorías, también hay problemas con pequeños grupos de neonazis y de otros partidos de extrema derecha. Son partidos que tienen enormes semejanzas ideológicas con otros partidos europeos que se identifican por su celo antiinmigrante, nacionalista, derechista, xenófobo y racista. Afortunadamente en Alemania los movimientos intolerantes como Pegida carecen de fuerza política, aunque sí son capaces de cometer pequeños actos de terrorismo, como por ejemplo, quemar algunos centros de acogida de los refugiados.
De cualquier modo el problema de la migración masiva de refugiados de guerra seguirá su curso mientras continúen los conflictos en el Oriente Próximo y la comunidad internacional debe hacer un esfuerzo serio para encontrarle solución al conflicto en Siria. Mientras tanto, el deber de Europa es ayudar a Alemania a sobrellevar el costo inicial que implica el arribo de cientos de miles de personas en la inteligencia de que es lo correcto desde el punto de vista humanitario y puede traer beneficios a largo plazo. Por lo pronto es urgente coordinar una mejor distribución de los refugiados por toda Europa y establecer un código de asilo común que salvaguarde los derechos humanos de los refugiados sin abusar de la generosidad de un solo país.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2015, 0:42 p. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: La generosidad alemana."