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Opinión

ANDRÉS HERNÁNDEZ ALENDE: La premisa errada de Donald Trump


El candidato republicano Donald Trump habla en un acto de campaña en Greenville, Carolina del Sur, el 27 de agosto.
El candidato republicano Donald Trump habla en un acto de campaña en Greenville, Carolina del Sur, el 27 de agosto. AP

No pasa un día sin que Donald Trump deje de hacer titulares. El pasado 25 de agosto, en Dubuque, Iowa, expulsó al conocido periodista de Univisión Jorge Ramos de una conferencia de prensa.

El hecho se produjo cuando Ramos cuestionó los planes de Trump sobre la inmigración. El candidato republicano ignoró las preguntas de Ramos, lo mandó a sentarse, le dijo que volviera a Univisión, y por último le hizo una señal a uno de sus guardaespaldas, que sacó al periodista a empujones del local.

Fue una acción tan desmedida como ultrajante, un atropello que indicó la forma en que el candidato presidencial estaría dispuesto a reaccionar si se siente incómodo con preguntas de la prensa.

Más tarde, Trump permitió que Ramos regresara a la conferencia y le preguntara sobre el tema. Las respuestas del magnate fueron tan bruscas como carentes de sustancia.

Pero aun así los comentarios del aspirante republicano revelaron la peligrosa mezcla de prepotencia, racismo y propensión al disparate que bulle en su mente.

Trump propone realizar deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados, levantar un muro en la frontera con México y obligar al gobierno mexicano a costear su construcción, y negar la ciudadanía a niños nacidos en los Estados Unidos de padres inmigrantes, lo cual infringe la Decimocuarta Enmienda de la Constitución nacional.

¿Y cómo lograría estos propósitos si llega a la Casa Blanca? Deportar a millones de personas conlleva un alto costo operativo y, peor aún, no se puede hacer sin cometer numerosos atropellos y violaciones de derechos humanos. El muro es una idea tan arcaica como ineficaz, pero Trump planea conseguir que el gobierno de México lo costee amenazándolo con cerrar el flujo de remesas si se niega. Y está dispuesto a pedir que se cambie la Decimocuarta Enmienda de la Constitución.

Entre paréntesis, ¿qué tal si también cambia la Segunda Enmienda, la que usan los amantes de las armas para justificar su afición al tiroteo? No, eso Trump no lo va a hacer, porque nuestro excéntrico candidato es un partidario del derecho a andar armados hasta los dientes. Un derecho que guarda una relación directa con la sangría nacional, con el índice de muertes por armas de fuego en el país, unas 32,000 al año entre homicidios y suicidios. Pero Trump apunta a la Decimocuarta Enmienda, no a la Segunda.

Lo que le preocupa es la inmigración (la que viene del sur, la latina; la de Canadá o de Europa, no). Le preocupa la presencia de indocumentados en los Estados Unidos –que no son mantenidos por el gobierno, como él ha insinuado; ni son criminales ni violadores, como ha afirmado– y le preocupa que los niños nacidos aquí de padres extranjeros reciban automáticamente la ciudadanía norteamericana.

Las preguntas que le hizo Jorge Ramos en la rueda de prensa estaban dirigidas precisamente a uno de los temas que Trump ha utilizado a su favor en su campaña populista para ganarse a los sectores ultraconservadores: la inmigración. Pero el argumento del candidato se basa en una premisa falsa, en una crisis que no existe. La frontera no es menos segura que antes, el presidente Obama ha sido el mandatario que más deportaciones ha ordenado, y la inmigración indocumentada se ha reducido.

En su campaña, Trump usa exageraciones e inexactitudes, y hasta injurias, para captar a una parte del electorado, cuyo fervor es alarmante. Esta parte del electorado está integrada mayormente por personas de tendencia muy conservadora, por los anarquistas del Tea Party, por racistas que han vuelto a enarbolar la bandera de la Confederación, por patrioteros que creen que los Estados Unidos están llamados por Dios a gobernar al mundo. El discurso xenófobo, desagradable y deshumanizante de Trump –como el actor Matt Damon lo calificó recientemente– es música para los oídos de ese sector.

Editor de Perspectiva.

Siga a Andrés Hernández Alende en Twitter: @alende5

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2015, 0:05 p. m. with the headline "ANDRÉS HERNÁNDEZ ALENDE: La premisa errada de Donald Trump."

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