DORA AMADOR: A vino nuevo, odres nuevos
Mantener a la Iglesia católica unida mientras se le da un inesperado empujón hacia adelante en su milenaria doctrina, o sea, acogiendo inmensos cambios es la histórica obra que Francisco ha iniciado en el Sínodo de la Familia que se acaba de celebrar en Roma y que estoy convencida logrará en el sínodo del 2015.
Es interesante lo que comentó un cardenal acerca de que él creía que Francisco no era un gran estratega, que pensaba que habría un plan debajo del caos, pero que ahora se pregunta si el caos no sería precisamente el plan.
He escrito en las últimas dos semanas sobre este trascendente tema, no creo que sea necesario repetir a qué se debió el caos, ¿o sí?
El arzobispo Paul-André Durocher, presidente de la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos, cree que el tono general del informe hecho público el domingo, llamado relatio, es más pastoral de lo que se podía esperar. Por tanto, afirma, representa una victoria para la Iglesia. “Hablar de algunas cosas que han sido tabú y ahora verlas bajo un nuevo enfoque [y un lenguaje renovador] como lo que atañe a los divorciados vueltos a casar, la cohabitación y los gays es otra victoria para la Iglesia católica”.
Pero ojo, que no se trató sólo de “hablar de ellas”. Esos temas fueron los que formaron el caos. ¡Gracias, Espíritu Santo, por esta ventolera que renueva mi Iglesia abriendo sus puertas de par en par!
A exigencia del Papa Francisco toda la documentación, tanto los borradores como las correcciones, se hicieron públicas. “El papa ha querido que se publique todo, con total transparencia”, explicó Manuel Dorantes, uno de los portavoces. El texto será divulgado en todas las diócesis del mundo y servirá de base para el próximo sínodo, de octubre del 2015. “Tenemos un año para madurar”, afirmó Francisco, quien elogió la vitalidad de los debates. “Si no hubiera habido discusiones animadas me habría preocupado”.
Tal como informó en un bello reportaje Elisabetta Piqué del diario La Nación, la mayoría de los obispos apoyó las reformas del Papa. En el documento final se respalda la posición aperturista.
Francisco cerró su primer sínodo sobre los desafíos de la familia con un emocionante discurso en el que llamó a la Iglesia a “no mirar a la humanidad desde un castillo de vidrio para juzgar o clasificar a las personas”, sino a tener las puertas abiertas para recibir a todos, especialmente a pecadores, necesitados, prostitutas, arrepentidos y no sólo a aquellos que creen ser perfectos.
Confirmando la división entre conservadores y reformistas en cuanto a la apertura hacia los divorciados vueltos a casar y a las parejas homosexuales, tres párrafos del documento final del sínodo relativos a esas cuestiones (número 52, 53 y 55) no obtuvieron la mayoría de dos tercios necesaria para su aprobación (equivalente a 123 votos).
Pero de todos modos, sí obtuvieron una mayoría consistente, que indica que la mayoría de los obispos apoyó a Francisco, en favor de un ulterior debate y de una eventual apertura en esas dos cuestiones.
El Santo Padre emitirá en 2015 su “exhortación apostólica” en el Sínodo, un documento que goza de un alto nivel de autoridad docente. Así, mientras que el Sínodo es un importante órgano consultivo y Francisco está muy a favor de la “sinodalidad”, la suya es la última palabra sobre todos estos temas.
“La Iglesia nos llama a hacer cambios” dijo el Papa. Y esos cambios se ven llegar dentro de muy poco.
Felicidades a los divorciados vueltos a casar y a los homosexuales, incluyendo por supuesto a las parejas, a quienes la Iglesia católica acogerá como a sus hijos, para que participen plenamente en los sacramentos. “A vino nuevo, odres nuevos”, dijo Jesús, y repitió Francisco en una de sus homilías pronunciadas en Santa Marta pocos días antes del sínodo.
Palabracubana.org
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "DORA AMADOR: A vino nuevo, odres nuevos."