ARIEL HIDALGO: Los menos y los peores
Alguien dijo que la política es demasiado importante para dejársela sólo a los políticos. Desconfío de ellos y no pertenezco a partido alguno, o en todo caso, pertenezco a un partido de un solo miembro. Mi voto siempre es negativo, nunca a favor de un candidato sino en contra, esto es, contrapongo a los malos políticos, el voto a favor del menos malo. Para saber quiénes son los menos y los peores, basta con remitirnos a la historia reciente de los Estados Unidos.
Me admira la mala memoria de una mayoría de cubanos en su respaldo incondicional a los políticos republicanos –algo que nos distancia del resto de los hispanos–, justamente por ser cubanos, pues han sido, por el contrario, administraciones demócratas las que nos han abierto las puertas de este país: Camarioca bajo Johnson en 1965, quien después abrió los Vuelos de la Libertad por donde entraron 260,561 cubanos, vuelos que fueron cancelados por Nixon en 1973; Mariel bajo Carter en 1980 y Guantánamo bajo Clinton en 1994.
Cada vez que en las últimas tres décadas el principal inquilino de la Casa Blanca ha sido un republicano, Estados Unidos ha comenzado una guerra. Las administraciones de Reagan y Bush padre fueron quienes fortalecieron a su entonces aliado Saddam Hussein hasta que éste decidió intentar recuperar las antiguas provincias de Irak junto al Golfo, con lo cual entraron en juego los intereses petroleros y el viejo Bush desató la Guerra del Golfo. La era del terrorismo islámico no se inició porque los árabes sintieran envidia por la superioridad de los Estados Unidos como se ha dicho, sino porque el presidente Bush convenció a los líderes de Arabia Saudita, ante el peligro que representaba Hussein, de la necesidad de bases militares norteamericanas en ese país, la tierra santa del Islam, algo considerado un sacrilegio para sectores fundamentalistas. La invasión a Irak, realizada por Bush hijo sobre la base de una mentira, fue un desvío de la contienda iniciada contra Al Qaeda por el derribo de las Torres Gemelas y tuvo, militarmente, dos consecuencias nefastas: generar en Irak un caos que le abrió las puertas a Al Qaeda –además de darle a Bin Laden un respiro para continuar sus crímenes– y buscarnos la enemistad de los sunitas, con la consecuencia de la creación de ISIS, de modo que tras la Guerra de Irak, el mundo no estuvo mejor que antes como se decía, sino que nunca pudo haber estado peor. Por eso lo primero que hizo la administración de Obama en la arena internacional, fue corregir ese error y concentrar sus operaciones nuevamente contra Al Qaeda para lograr, finalmente, lo que se esperaba de él como presidente, el ajusticiamiento de Bin Laden.
Cada vez que en las últimas tres décadas ha habido un republicano en la Casa Blanca, se ha originado una crisis económica. Cuando Bush padre terminó su período presidencial, le dejó una como herencia a su sucesor, Bill Clinton, quien no sólo sacó al país de ese hueco, sino que logró el superávit más grande de toda la historia. Fue un período de prosperidad. Pero luego, tras unas elecciones cuestionables, llegó a la presidencia Bush hijo, quien rompió otro récord: el déficit más grande de toda la historia para dejar otra herencia, la gran depresión del 2008, cuyos efectos, irónicamente, los republicanos aún achacan a Obama. Este, por el contrario, poco a poco ha ido sacando al país de una crisis sólo comparable a la del crack del 29. Me admira escuchar en las clínicas a los cubanos de la tercera edad despotricar contra los demócratas cuando son justamente los republicanos los que recortan sus beneficios cada vez que pueden.
No es que los demócratas sean santos de mi devoción. Critiqué a Clinton cuando bombardeó Bagdad en 1998 durante dos semanas, y a Obama cuando en 2008 decidió salvar a los grandes bancos con billones de dólares impresos por la Reserva Federal – que de federal sólo tiene el nombre–, porque supuestamente eran “demasiado grandes para quebrar”, cuando debió repartir ese dinero entre quien realmente es grande: el pueblo.
Pero entre los menos y los peores, me quedo con los menos.
Infoburo@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2015, 0:09 p. m. with the headline "ARIEL HIDALGO: Los menos y los peores."