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Opinión

PEDRO CAVIEDES: Otra forma


Manifestantes protestan en Los Angeles por la demora en aprobar la reforma migratoria, el pasado agosto.
Manifestantes protestan en Los Angeles por la demora en aprobar la reforma migratoria, el pasado agosto. AP

Hace una semana escribí sobre cómo Estados Unidos gasta demasiados recursos en aliviar problemas del mundo, o en enfrentarse a problemas que el mundo de cierta forma le trae, actuando de una forma reactiva, en lugar de intentar buscar las causas de fondo que los generan, para tratar de aliviarlas. Me referí expresamente al caso de la pobreza, que es caldo de cultivo para que en países como México y Colombia se engendren tantos narcotraficantes, o para que los jefes yihadistas recluten a más miembros para sus redes terroristas, o para que una enfermedad como el ébola se convierta en la pandemia que está generando cientos de miles de muertes en el oeste de África y mantenga en vilo al resto del mundo.

Pues me parece que ese mismo razonamiento se puede aplicar para el tema de la inmigración. Son demasiados los inmigrantes que le han hecho bien a Estados Unidos, y estoy seguro que gran parte de la grandeza de esta nación se ha dado por la forma inclusiva en que reciben a personas de todas las regiones de la Tierra y dan asilo a los perseguidos. Tan solo hay que encender la televisión y ver la gran cantidad de artistas, deportistas, científicos y empresarios que provienen, ellos o sus padres, de otras partes, y que le han generado mucha riqueza al fisco, han entretenido y dado el ejemplo a muchos jóvenes, o han logrado con sus inventos salvar una cantidad enorme de vidas.

Sin embargo, también vemos casos como el de los niños que cruzan solos las fronteras, enviados lejos por sus padres, que arriesgan la vida de quienes más aman, con tal de que estén alejados de las ollas de violencia y la pobreza que acecha las ciudades donde viven. O casos de padres y madres que pasan décadas sin ver a sus hijos, porque prefieren tener la posibilidad de enviarles algún dinero, que vivir con ellos pasando hambre. La falta de un futuro promisorio, la falta de una esperanza por algún día alcanzar un mejor modo de vida, es uno de los grandes motores de la emigración. Entonces, si ahora resulta que es un problema pasar una ley que alivie la situación de millones de personas que no tienen un estatus legal, para que no se repita un caso así, ¿no debería buscarse la manera de ayudar a los otros países para que mejore la calidad de vida de las personas que los habitan?

Yo creo que eso costaría mucho menos que el ejército que se quiere establecer en las fronteras, mucho menos que el estúpido muro que se sigue construyendo, y mucho, mucho menos en vidas humanas, que todo lo que hasta ahora se ha tratado para controlar lo que para muchos es un problema, desde adentro. Además de que se ahorrarían bastante saliva y tiempo los políticos.

Hoy por hoy se realizan en Panamá las obras de ampliación del Canal. Un canal que unió, que acercó, al mundo. Todo lo contrario de un muro que separa, que desune, que segrega. Aunque cada pueblo tiene la responsabilidad de surgir por sí mismo, si ya existe un gasto tan alto para tratar de controlar tantos conflictos de afuera, ¿por qué no buscar la manera de destinar los recursos de una forma más inteligente y creativa, con el fin de que se sigan construyendo canales, en lugar de murallas?

La nación que se inventó el canal de comunicación más vasto de la historia de la humanidad, Internet, quizá ya pueda encontrar una forma de comenzar a solucionar los problemas de tal manera que cada día se necesiten menos las armas, y en lugar de imponer visas y restricciones, los pasaportes pasen a ser un objeto del pasado.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2014, 3:00 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Otra forma."

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