EDUARDO M. BARRIOS: La Iglesia Católica y el subdesarrollo
El mito de que la Iglesia Católica contribuye al subdesarrollo se mantiene vivo. Como muestra de ello, el artículo de Carlos Alberto Montaner Es la cultura, querido César, publicado aquí el domingo 6.
Sorprende su afirmación: “La condena del hurto y ciertos hábitos de moderación que predican los protestantes, tienen una clara relación con el éxito económico”. ¿Por ventura la Iglesia Católica predica el robo y el desenfreno?
Refiere atinadamente que el calvinismo ve en “la búsqueda del enriquecimiento” una señal de salvación. Por supuesto que los católicos no buscan la salvación en acumular riquezas. Como dijo Jesucristo: “No atesoren tesoros en la tierra... háganse de tesoros en el cielo” (Mt 6, 19-20). Si escasea el billonario católico, prueba es de que la Iglesia enseña a no centrar la vida en el dios dinero.
Explica el nacimiento del protestantismo por un desacuerdo de Lutero con las indulgencias. Hay razones más profundas en la personalidad del monje agustino, como su problema con el voto de castidad, y sobre todo su lectura sesgada de la Carta a los Romanos. De ahí sacó un cristianismo mutilado que podría resumirse como “sola escritura, sola fe, sola gracia, solo bautismo”. A Lutero no le fue bien con su Reforma, pues su proyecto trajo muchas reformas de la Reforma, como atestigua la proliferación de iglesias cristianas no católicas; en Miami abundan bajo el nombre de “ministerios”. Añade Montaner que los protestantes ven en el catolicismo una “desviación de la prédica de Cristo”. ¡Qué raro que fuesen necesarios dieciséis siglos para descubrirla!
Dice el articulista que ya el “purgatorio ha desaparecido del catolicismo”. Se le invita a consultar los números 1030 a 1032 del actual Catecismo donde se explica esa “purificación final”, diferente al estado de los condenados.
Sépase que en las sociedades orientales que el columnista menciona, “Japón, Corea del Sur y Taiwán”, hay presencia católica desde hace siglos. En Japón los jesuitas llevan la prestigiosa Universidad “Sophia” (“sabiduría” en griego); en Taiwán hay un excelente high school católico muy apreciado por la sociedad, en el que los estudiantes católicos son minoría. Corea tiene muchas vocaciones sacerdotales y religiosas.
El cristianismo católico se siente orgulloso de sus contribuciones a la cultura en todos los campos. Uno de los más geniales compositores, Mozart, era católico; y así tantos célebres músicos. Los monjes copistas preservaron obras maestras de la literatura clásica. En pintura y escultura no hay más que visitar los mejores museos para admirar la calidad y espiritualidad de tantos artistas católicos. Y no digamos nada de la arquitectura. ¡Cuántas monumentales catedrales! Podría ampliarse la lista de las contribuciones a lo agropecuario, la medicina, las matemáticas, la astronomía.
Pero lo que más enorgullece a la Iglesia es su fidelidad a la prédica de Jesucristo transmitida por los apóstoles, aunque no siempre la praxis de sus hijos haya sido coherente con la doctrina; por eso los últimos Papas han pedido perdón por ciertos comportamientos del pasado incompatibles con la caridad cristiana.
Ahora mismo, mientras muchos lamentan la muerte de un león africano llamado Cecil, el Papa Francisco se preocupa por los millares de refugiados sirios y abre las puertas de las instituciones católicas para acogerlos; un motivo más para que el católico pueda gloriarse de su identidad.
Sacerdote jesuita.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de septiembre de 2015, 0:35 p. m. with the headline "EDUARDO M. BARRIOS: La Iglesia Católica y el subdesarrollo."