SERGIO MUÑOZ BATA: La visita del Papa
Imagine a Francisco, un hombre de reconocidas habilidades políticas y cuyo poder tiene un reconocido ámbito global criticando a los hermanos Castro por su falta de respeto a los derechos humanos, por las carencias del sistema económico cubano y por la falta de libertades: de expresión, de prensa o de asociación en la isla. Luego visualícelo regañando a Donald Trump por su visión de túnel que le hace “ver la inmigración solo como fuente de ilegalidad, conflicto social y violencia”; dando cátedra al Congreso sobre la desigualdad y la pobreza que caracteriza al “capitalismo salvaje”, y dando explicaciones racionales de cómo el hombre ha contribuido significativamente al cambio climático.
Exageraciones aparte, es indudable que Francisco hablará sobre estos temas pero más allá de incomodar a los duros del Partido Comunista cubano y a los del Partido Republicano en Estados Unidos (dicen que los extremos se tocan), lo más probable es que las repercusiones de sus discursos sean limitadas y temporales. La visita de Francisco a Cuba no tiene las características que en su momento tuvo la visita de Juan Pablo II a Polonia en junio de 1979. Recuerdo el apuro de Gabriel García Márquez para enviarle a Fidel Castro el libro de Carl Bernstein y Marco Politi en el que narran la labor del Papa contra el régimen comunista polaco. En esa ocasión la alarma de Gabo resultó infundada pues en vez de reprimendas Juan Pablo se alineó con Cuba condenando el embargo estadounidense.
La reciente visita de Francisco a Bolivia y Ecuador tampoco evidencia que a este Papa le interesa contrariar a sus anfitriones. No criticó las maniobras de Evo Morales y Rafael Correa para perpetuarse en el poder, ni su forma antidemocrática de gobernar ni el implacable acoso de Correa a la prensa independiente de su país. “La visita del Papa fue un espaldarazo para Evo Morales”, me dice Fernando Molina, un periodista boliviano ganador del Premio Rey de España en 2011, “Francisco habló en términos muy elogiosos de su gobierno, defendió posiciones análogas a la propaganda, no a la práctica, del gobierno y se insertó en el tema de la salida al mar con Chile” (Una intermediación no solicitada y sí deplorada por los chilenos). Algo semejante sucedió en Ecuador. “Rafael Correa”, me dice Simón Pachano, un politólogo ecuatoriano profesor de FLACSO, “obtuvo muchos beneficios de la visita papal. Se acabaron las protestas en las calles y el Presidente pudo apropiarse del discurso del Papa. Por tres semanas, el aparato de propaganda oficial repitió las frases de Bergoglio en la radio y Correa identificó a su gobierno como expresión del catolicismo”.
Dudo mucho que la visita del Papa tenga consecuencias políticas en Cuba y menos en Estados Unidos. “El área en la que el discurso del Papa puede tener cierta resonancia”, me dice Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano, “es en la del cambio climático pero su audiencia sería limitada a los católicos y quizá los evangélicos. Pero no más, el país está tan polarizado políticamente que no hay tema que se preste a una conversación entre los dos bandos, simplemente, porque no hay terreno neutral”.
Concuerdo con Molina, Pachano y Hakim, lo único seguro es que ante todo y sobre todo, el Papa en tanto que líder de una iglesia velará por la transmisión de la fe y de la doctrina católica, y que su misión principal será difundir su versión del cristianismo para comprometer a los fieles a seguir sus principios prometiéndoles la salvación. También es evidente que Francisco viaja por el mundo con el propósito de hacer proselitismo pero su labor pastoral, sin embargo, no acota su mensaje universal. “El Papa aboga por la inclusión”, me dice Hakim. “Dentro de la iglesia busca incluir a quienes han sido expulsados o marginados, gais, divorciados, prisioneros, mujeres en general y a quienes han tenido abortos”. Fuera de la iglesia, “lo que este Papa quiere”, dice Hakim, “es que toda la gente, católicos o no, disfrute de los beneficios que aporta el progreso económico, sanitario, educacional y jurídico, es decir, que todos sean iguales ante la ley”. Propuestas que solo alguien como el Papa puede hacer y que merecen el reconocimiento de todo el mundo.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de septiembre de 2015, 0:58 p. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: La visita del Papa."