DORA FERNÁNDEZ: Se impone la tolerancia
La difusión del frágil cuerpo del niño sirio muerto en el Mar Egeo ha sido decisiva para que Europa y Norteamérica decidieran concretar su solidaridad con los refugiados. Esa foto fue contundente. No podían seguir evadiendo el drama de los sirios. Esa imagen les dijo: “Basta de actuar como si tuviesen sangre de horchata y proseguir ignorando tanta violencia”. Hacerlo sería intentar tapar la luz del sol con un solo dedo.
Los últimos años sirios, afganos y pakistaníes han copado Turquía, Líbano y Jordania. Alrededor de once millones de sirios desplazados, cual apátridas, huyen con lo que llevan puesto para sobrevivir a una cruenta guerra. Miles de ancianos o personas con hándicap no pudieron abandonar su morada. Esta gente no lo abandona todo porque está deslumbrada por el bienestar europeo como lo sostuvo vía Twitter un político inglés, no les interesa elevar su status económico. Ellos no tienen otra opción de sobrevivencia ante la insania de quienes han impuesto el terror en sus pueblos.
El mundo entero leía sobre las mafias que traficaban con su dolor y desesperación, todo a cambio de vivir en paz, y miles murieron en el intento, ahogados, asfixiados, aplastados, de mil maneras. Saben que no son bienvenidos. Para los adultos es difícil integrarse a otra sociedad aunque se trate de ciudadanos tolerantes, como ocurre en Suecia. Algunos eligieron destinos como Australia que en vez de acogerlos de forma amigable y concederles una visa humanitaria, los encerró en centros con sus niños.
Si bien millones de inmigrantes cruzan el charco en busca de una vida mejor, la situación de los sirios es diferente, ellos anhelan estar dentro de un territorio donde no se vulnere sus derechos esenciales como seres humanos, huyen de sistemas impuestos por mentes enfermizas, ebrias de poder. Miles de cubanos conocen de este vía crucis porque ellos también perdieron a sus seres queridos cuyo sueño era vivir dentro de una sociedad democrática.
Hay que ser desequilibrado para creer que esta situación se soluciona construyendo murallas o poniendo alambradas y es insólito que este pensamiento provenga de personajes con ancestros que también migraron a otras tierras. Europa atraviesa un momento crucial pues aún debe lidiar con los rezagos de la crisis que ha debilitado la economía de muchos países y está obligada a mitigar de manera estratégica el exacerbado nacionalismo que exhiben algunos grupos políticos que abanderan la xenofobia ocultando el racismo que aflora en ellos. Solidarizarse con el pueblo sirio es una prueba de fuego para el orbe porque algunos temen que el Islam se propague con las connotaciones que esto puede implicar. Y es que los humanos tememos a lo desconocido.
La generosidad europea y norteamericana exige destinar un presupuesto para acoger a los refugiados. Esto significa invertir en escuelas bilingües, facilitarles una vivienda digna, asignarles una suma para alimentos, vestimenta, salud y educación, dentro de un marco de tolerancia, y seguridad en todos los ámbitos del país que los cobije.
Alemania y Suecia poseen el know how por su experiencia en el campo de asilo a refugiados provenientes de países en conflicto y están llamados a liderar conjuntamente con los gobiernos participantes esta gran cruzada de solidaridad. Suecia a pesar de ser una nación que apenas supera los diez millones de habitantes alberga cerca de dos millones de inmigrantes.
El exilio forzoso de comunidades como los sirios traerá consigo un proceso de integración que será largo y doloroso, con secuelas como la depresión. No es fácil empezar una nueva vida dentro de una sociedad con una cultura diferente. Se requerirá tolerancia y grandes dosis de generosidad en el corazón y aunque se trate de mentes abiertas, es un camino por recorrer, mucho por aprender y reaprender. Allí están las iglesias conjuntamente con organizaciones internacionales como la Cruz Roja, Caritas, Ejército de Salvación, etc., ese es su rol principal porque el drama de los sirios es realmente desbordante.
Siempre existirá el bien y el mal, al igual que el blanco y negro. El odio y la paz. La madre Teresa de Calcuta decía “la paz comienza con una sonrisa”, detrás de ese gesto amable debe prevalecer la tolerancia. En estas circunstancias ese es el reto de la humanidad entera.
Periodista peruana.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de septiembre de 2015, 6:07 p. m. with the headline "DORA FERNÁNDEZ: Se impone la tolerancia."