ROSA TOWNSEND: El vergonzoso repudio árabe a los refugiados
La mayoría de los refugiados sirios son musulmanes, ¿y quién los acoge?, la cristiana Europa. ¿Y quién se lava las manos y los rechaza?, los ricos países árabes del Golfo Pérsico, que también son mayoritariamente musulmanes. Vergonzoso, inmoral y muy revelador.
El rascacielos más alto del mundo se alza sobre el cielo de Dubai, entre muchas otras torres ostentosas. Cerca han construido otra excentricidad: una enorme pista de esquí bajo techo que ha costado $400 millones. Este emirato en medio del desierto es conocido por sus extravagantes proyectos, pero no por la solidaridad con sus vecinos musulmanes que escapan de un infierno de destrucción. No han acogido ni a uno solo de los refugiados sirios que ahora deambulan errantes y hambrientos por varios países para llegar a Europa, la tierra prometida.
Obligados a lanzarse a una travesía larga y arriesgada porque sus hermanos árabes les repudian. No sólo Dubai y los otros seis Emiratos les niegan la entrada, también Arabia Saudita, Catar, Omán, Kuwait y Bahrain, según ha advertido Amnistía Internacional. Aunque la denuncia de esta organización ha caído en ese pozo de silencio en el que la “industria” de lo políticamente correcto esconde los temas incómodos.
Todas esas naciones petroleras del Golfo requieren a los sirios una visa de entrada, que nunca les conceden. Sin embargo se la dan fácilmente a millones de extranjeros que emplean como “criados”. Arabia Saudita, por ejemplo, tiene a más de un millón y medio; Bahrein otorgó en el último año 33,000 visas a extranjeras para “servicio doméstico” pero ni una sola a los sirios que pedían asilo. Y así un país tras otro aplica esta despiadada táctica.
Los únicos vecinos que han acogido a gran número de refugiados son Jordania y Líbano, pero –atención– sólo temporalmente y no para que se reasienten allí, que es la gran diferencia legal por la que los mantienen hacinados en campamentos. Sin otra esperanza que escapar por las rutas de los traficantes (los coyotes de la zona) en las que este año se han ahogado cerca de 3,000, según Naciones Unidas.
La excusa que dan, tanto las monarquías del Golfo Pérsico como Líbano y Jordania, es que ninguno es signatario de la Convención de Ginebra para Refugiados. Entre los 147 países firmantes figuran Egipto y Turquía, que sí están recibiendo a refugiados, aunque Turquía sólo les acoge “en tránsito” porque firmó la Convención con la condición de que se comprometía exclusivamente a “reasentar refugiados europeos”. ¿No se llama eso discriminación?
Clama al cielo además que los monarcas autócratas del Golfo sean en parte responsables de la guerra de Siria, al haber armado y entrenado por años a las distintas facciones. Y es que en esta catástrofe humanitaria, la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, hay múltiples agendas e intereses.
Los más obvios son el choque de ambiciones hegemónicas entre el socio de Assad, el chiita Irán, y la sunita Arabia Saudita; o el plan de los terroristas de infiltrarse en la masa de refugiados; o el de Rusia de eliminar la influencia americana en Oriente Medio. Pero luego están los intereses estratégicos opacos y a largo plazo. Y aquí hay que preguntarse ¿quién –aparte de los coyotes– sale beneficiado del torrente migratorio hacia el corazón de Europa? Son muchos: todos los que anhelan una Europa débil, dividida y abrumada por el precio económico y cultural de absorber la masa ingente de refugiados.
Por eso es inquietante –y lamentable– ver al mundo juzgar exclusivamente a Europa, en cómo maneja el drama de los refugiados. ¿Y qué tal lo están haciendo los árabes, o Rusia, China y Japón, que se niegan a acogerlos? Leo con espanto la prensa de Occidente autoflagelándose, con esa mentalidad buenista en la que no hay espacio para confrontar la realidad tal como es. Y en su lugar crean otra realidad paralela, marcada por el olvido conveniente de los verdaderos responsables: los enemigos tanto de los refugiados como de Occidente.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2015, 0:58 p. m. with the headline "ROSA TOWNSEND: El vergonzoso repudio árabe a los refugiados."