BENJAMÍN F. DEYURRE: El papa Francisco y Bill Gates
En su reciente discurso en el Capitolio, el Santo Padre abogó, entre otras cosas, por combatir la pobreza y las enfermedades utilizando todos los recursos disponibles, entre ellos los avances tecnológicos. Bill Gates, sin duda, ejerce esta labor humanitaria por años.
Nunca otro Pontífice se había expresado en igual forma que el papa Francisco.
Se declaró a sí mismo como un inmigrante. Esto es, ni más ni menos, que un antídoto para el veneno esparcido por Donald Trump.
Hizo un llamado por un mejor control de las armas, las cuales en manos inapropiadas acaban con vidas inocentes.
Dijo que una regla de oro es vigilar y respaldar la vida humana en todas las fases de su desarrollo. Con ello fijó su posición referente a la pena de muerte y al aborto.
Expresó la imperiosa necesidad de combatir la pobreza, la insalubridad y el peligroso cambio climático.
Hizo énfasis en que el individuo emprendedor debe ser objeto de ayuda, porque personas como ellos son los que generan empleo, mejoran y cambian al mundo.
Los empresarios realmente son los creadores de empleo por excelencia y los que efectivamente convalidan al capitalismo como el mejor sistema conocido; en efecto, en aquellos lugares donde está ausente el capitalismo, están presentes la miseria, la represión y la delincuencia generalizada.
El fundador de Microsoft, Bill Gates, ejemplifica al empresario exitoso, preocupado por combatir la pobreza, a la vez que lucha contra los azotes endémicos utilizando sus ingentes recursos, incluyendo la tecnología, por supuesto.
Desde que las Naciones Unidas lanzaron sus objetivos del milenio en el año 2000, Bill Gates ha sido un factor determinante en la consecución exitosa de los mismos, a saber: en los últimos 15 años la pobreza extrema se ha reducido a la mitad; dos mil millones de personas tienen agua limpia; 43 millones acuden a la escuela; la infección por sida ha disminuido un 40%
La viruela y la malaria prácticamente han sido erradicadas por Gates. De igual forma, ha diezmado la polio en un 75%.
La visión de Gates cambió cuando en compañía de su esposa Melinda comenzó a viajar por los países pobres. Percatándose que todavía mil millones de personas viven sin electricidad y estimando que para el año 2050 la demanda de comida aumentará un 60%, decidió involucrarse de lleno en los objetivos del milenio de las Naciones Unidas.
Actualmente, Gates está invirtiendo miles de millones de dólares en innovaciones de energía limpia, libre de dióxido de carbono, lo que ayudaría a mejorar el cambio climático a la vez que combate la pobreza al disminuir el costo de transporte, de electricidad y del uso de fertilizantes.
Sin lugar a dudas, los incentivos a las innovaciones financiados por Gates han disminuido los costos de las células fotovoltaicas para energía solar y han abaratado la manufactura de las baterías que conservan dicha energía.
A la vez, Gates también creó recientemente dos corporaciones: Global Burden Disease, una empresa que usa informaciones de todos los investigadores mundiales para combatir enfermedades particulares; y Global Citizens, un portal que tiene como meta reducir la pobreza en todas sus formas.
Como vemos, las declaraciones del Santo Padre en el Capitolio tienen sus seguidores.
No solo se trata de hacer dinero. Para que nuestro sistema perdure, es necesario contribuir al entorno en todos sus aspectos, esto es; mejores condiciones de vida para las personas, o sea, salarios acordes con los costos actuales, acceso módico a servicios de salud y un retiro apropiado para sus años de jubilación.
Y como dijo el científico más importante de los últimos tiempos, Stephen Hawking, “para salvar al mundo, cada uno debe decir a los demás que nuestra meta es erradicar la pobreza y proteger al ambiente”.
Economista y periodista.
Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DEYURRE
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de septiembre de 2015, 0:50 p. m. with the headline "BENJAMÍN F. DEYURRE: El papa Francisco y Bill Gates."