DANIELLA LEVINE CAVA: Los mares no esperarán
La marea está subiendo: de eso, ya no hay duda. Miami-Dade debe prepararse para la inevitable subida del mar, resultado de los miles de millones de gases de invernadero enviados a la atmósfera por todo el planeta. Existimos en una astilla de tierra entre los Everglades y el Océano Atlántico, que se mantiene seca por una red compleja de canales y esclusas. Nuestra elevación por encima del mar se mide en dígitos singulares, de modo que el sur de la Florida es reconocido internacionalmente como uno de los sitios más vulnerables a los aumentos del mar en el mundo.
El cambio climático presenta una serie de retos para nuestro futuro, pero nada tan urgente como la subida del nivel del mar. Datos del Distrito de Administración de Aguas del Sur de la Florida indican que nuestros canales perderían casi la mitad de la capacidad de desagüe con una subida del mar de tan solo seis pulgadas, resultando en inundaciones perniciosas causadas por lluvias normales. Una subida mayor empujaría el mar tierra adentro, restringiendo nuestra fuente primaria de agua potable. Los sistemas de drenaje y los sistemas sépticos fallarían regularmente.
Recientemente, una “marea creciente” de activistas cívicos, incluyendo estudiantes de secundaria elocuentes e inspiradores, hablaron a la Comisión y demandaron que trabajáramos más rápido para encontrar soluciones a los problemas que, por la inacción, dejaríamos a su generación. Sus palabras apasionadas y poderosas expresaban frustración, pero también mucha esperanza, y esto debe servir como un claro llamado a acciones audaces.
Hace 10 meses, tomé el cargo de comisionada pensando que podíamos ir más allá de los estudios y tomar acción. Anticipé que estaríamos listos para ejecutar planes de adaptación climáticos, gracias a nuestra participación en el Compacto Climático del Sudeste de la Florida (una colaboración entre cuatro condados) y a los detallados estudios preparados por el Grupo Consultivo de Cambio Climático y el Grupo Especial de Subida de Nivel del Mar. Desgraciadamente, este no es el caso.
Yo impulsé la solicitud del condado para el programa 100 ciudades resistentes de la Fundación Rockefeller y me agrada mucho la colaboración del Miami Foundation y el apoyo del Alcalde. En respuesta a esta oportunidad, y más importante, a las demandas del público, el alcalde Giménez reestructurá la Oficina de Sustentabilidad como la Oficina de Resistencia y asignará fondos hacia el avance de los planes del Grupo Especial de Subida de Nivel del Mar. Debemos continuar colaborando con ciudades alrededor del mundo, como la Cumbre Climática entre EEUU y China, donde el alcalde Giménez y yo compartimos ideas con líderes de municipalidades de ambos países. Para asegurar un impacto global, hay que encarar el cambio climático localmente.
El Condado y nuestros socios locales deben intensificar el ritmo de la adaptación climática. Tenemos que actuar con más urgencia para avanzar en la restauración de los Everglades y rediseñar nuestros sistemas de agua frente a la realidad del cambio climático. Debemos proteger y expandir los sistemas naturales a lo largo de nuestras costas y zonas bajas para proveer una defensa contra los mares crecientes. Y debemos reevaluar cómo y dónde construimos.
Los mares están subiendo, y si los ignoramos, perjudicarán a los más vulnerables entre nosotros, un hecho inevitable de cualquier desastre. Tenemos la oportunidad de mostrarles al país y al mundo cómo convertirse en una ciudad sustentable y dinámica frente al cambio climático, pero debemos actuar ahora. Encomio al alcalde Giménez y a mis colegas por tomar pasos tan importantes. Elogio especialmente a la ola creciente de activistas cívicos que desarrollaron sus argumentos de forma tan poderosa durante la reunión del presupuesto. Tenemos que hacer más. Los mares no nos esperarán.
Comisionada de Miami-Dade por el Distrito 8.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2015, 8:24 p. m. with the headline "DANIELLA LEVINE CAVA: Los mares no esperarán."