SABINA COVO: Otra vez: ahora son 10
Creo que al próximo presidente de los Estados Unidos (ya que desafortunadamente bajo la administración del Presidente Barack Obama no se pudo hacer nada, al menos hasta ahora), habría que preguntarle cómo piensa solucionar el problema que tenemos con los tiroteos en los lugares públicos. Siempre que ocurra uno, escribiré del tema. Lo preocupante es que llevo ya un sinnúmero de columnas escribiendo sobre este tema.
Si una veintena de niños en la escuela Sandy Hook, en diciembre del 2012, no fue suficiente señal para poner un panel de emergencia en el gobierno a buscar soluciones y encontrar las soluciones, ya no sé qué será suficiente. Obama propuso regulaciones para la compra y venta de armas, pero no fueron aceptadas en el Congreso; era de esperarse. Mientras la Asociación Nacional del Rifle monopolice el mercado de armas, es como la droga que se consume en este país, imparable. Lo más traumático es que se supone que con el plan de salud asequible para todos, habría más acceso a controles mentales. Hay que darle más tiempo a que todos estén cubiertos y a que la gente de verdad se haga ver por psicólogos, psiquiatras, o a que en las escuelas pueda una consejera identificar sociópatas o psicópatas, pero, ¿y mientras tanto?
Seremos los Estados Unidos, esa potencia prometedora, ¿o seremos ese país donde llega un loco y les dispara a todos? ¿Será que en vez de regular las armas, se pondrá de moda la industria de los chalecos antibalas? Si no hacen nada, me puedo imaginar una buena moda de chalecos antibalas y sombreros o cascos para los universitarios. Otra industria más para el salvajismo del comercio desmesurado (como con las armas). Esta semana pasó otra vez, al sur de Portland, en el Umqua Community College, murieron al menos 9, y el pistolero. El presidente Barack Obama dijo que nuestras oraciones no son suficientes. Claro que no son suficientes, Presidente.
Hay que formar un panel de emergencias sobre este terrorismo que está ocurriendo en el país. Adentro. Y que no hay inteligencia que pareciera tener la potencia más inteligente del mundo para acabarlo. ¡El pistolero no tenía una pistola! Al parecer hasta el cierre de esta edición, según las autoridades, tenía trece, y un rifle semiautomático. Veintiséis años.
Columbine, Virginia Tech, Sandy Hook, restaurante en Keleen, Texas; Mc Donalds en San Ysidro, California; Fort Hood, Texas; Aurora, Colorado; Washington, Seattle. El peor fue Virginia Tech, donde murieron 32. Luego Sandy Hook, 27. Y el error colectivo es sentir la tragedia lejos. La tragedia puede ocurrir en cualquier lugar.
Alcemos la voz. Hoy, voy camino a cubrir un evento con Hillary Clinton, y si tengo la oportunidad mi primera pregunta, más allá de la economía, y la seguridad nacional, y todos esos temas que han sigo protagónicos en los debates políticos a través de los años, será la seguridad interna. La salud mental. El bienestar de los que vivimos aquí. Y así se lo preguntaré si tengo la oportunidad a cada uno de los candidatos. A ver si encuentro a uno, al menos uno, que me diga algo coherente. Sí, oremos, pero “ayúdate que yo te ayudaré”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2015, 0:14 p. m. with the headline "SABINA COVO: Otra vez: ahora son 10."