Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

ORESTES RODRÍGUEZ: De Mariana a Francisco

Quisiera ocupar este espacio para dedicarlo a dos ilustres prelados surgidos de la Compañía de Jesús: el padre Juan de Mariana (1536-1624) y Su Santidad, el papa Francisco. El padre Mariana fue un jesuita intelectual de alto vuelo y alcanzó notoriedad en su época por haber escrito De rege et regis institutions, que le produjo severos disgustos con el poder civil y eclesiástico, porque sostenía la legitimidad del tiranicidio, cuya doctrina estuvo relacionada con el asesinato de Enrique III, de Francia.

Con arreglo a la referida doctrina del padre Mariana, la pena de muerte era consecuente y aplicable a aquellos que, en el ejercicio del poder, cometían crímenes y atropellos contra quienes se les oponían y despertaban inquietudes en la comunidad donde radicaban. A través de los siglos, esa medida punitiva ha tenido sus detractores y sus partidarios, y muchos países la han suprimido de su legislación penal y otros la mantienen, como medio disuasorio.

El papa Francisco se encuentra entre los partidarios de la abolición de la pena capital. Para comprender la posición del Santo Padre, basta con volver la vista a la historia de San Francisco de Asís (1182-1226), fundador de la orden franciscana. Lideró un movimiento de renovación cristiana centrado en el amor a Dios, la pobreza y la fraternidad. Se cuenta que estando en una pequeña iglesia mientras escuchaba la lectura del Evangelio, Francisco escuchó una llamada que le indicaba saliera al mundo a hacer el bien: el eremita se convirtió en apóstol y, descalzo y sin más atavío que una túnica ceñida con una cuerda. Postulaba la pobreza como valor y proponía un modo de vida sencillo basado en los ideales del Evangelio.

Consecuente con esa doctrina, el papa Francisco, al convertirse en el jefe de la Santa Sede, se conduce con vistas a dicha doctrina, y así viene pronunciándose en sus homilías, como recientemente hizo en Cuba y EEUU, donde incluyó en su agenda una visita a una cárcel de Philadelphia, cambiando impresiones con los reclusos escogidos para tal encuentro. A los cubanos nos hubiera entusiasmado y alegrado que el Santo Padre visitara una de las cárceles cubanas, que son genuinos antros de podredumbre, sin una adecuada ventilación y como si todo fuera poco, sobreviven personas condenadas luego de un proceso que dista mucho de ser justo.

Regresando al tema de la pena de muerte, dentro de la Iglesia han existido opiniones encontradas, como hemos indicado con la cita de la obra del padre Juan de Mariana, abogando por el tiranicidio y es de presumirse que no hubiera abandonado la tesis plasmada en su precitada obra.

La referida pena capital se viene aplicando en EEUU, después de la pausa dispuesta por la Corte Suprema de Justicia, suspendiendo su aplicación, pero en 1972 se restituyó como consecuencia del alto índice de crímenes violentos donde concurrían las circunstancias agravantes de la responsabilidad penal, tales como la premeditación, la alevosía y el ensañamiento, como es fácil de advertir en la masacre de Oregon, ocurrida el pasado 30 de septiembre. Existen delincuentes que son irreconciliables con el orden social, esto es, no son rehabilitables para vivir dentro de la ley.

La pena de muerte es materia de controversia, y hay opiniones que sostienen que es intimidante, porque su aplicación paraliza el impuso criminoso de aquellos que delinquen por ponderación de impulsos y que es útil, pues permite a la sociedad deshacerse de malhechores peligrosos, y cuyo sostenimiento, por otra parte, es gravoso. Se declaran partidarios de la pena capital destacados tratadistas de derecho penal y sostienen que el criminal que sometido a los exámenes y al tratamiento de biólogos, médicos, psicólogos, psiquiatras, pedagogos, criminalistas y fisiólogos, fuese con suficientes méritos declarado peligroso e irreformable, debería ser eliminado sin dolor, como un miembro gangrenado.

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2015, 0:57 p. m. with the headline "ORESTES RODRÍGUEZ: De Mariana a Francisco."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA