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Opinión

ALEJANDRO RÍOS: Piedras en la bota


El cantante británico Mick Jagger estuvo recientemente en La Habana. Se espera que Jagger y su grupo, los Rolling Stones, den un concierto en Cuba el año próximo, durante una gira por Latinoamérica.
El cantante británico Mick Jagger estuvo recientemente en La Habana. Se espera que Jagger y su grupo, los Rolling Stones, den un concierto en Cuba el año próximo, durante una gira por Latinoamérica. AP

La primera plana del órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, la decrépita “abuelita” Granma, recibió una inyección de adrenalina en su aburrida cobertura de planes cumplidos, efemérides patrióticas y llamados de atención al presidente de los Estados Unidos. “Mick Jagger está en Cuba” era el inusual titular para un espacio que habitualmente ocupa la presencia reiterada de Maduro.

Por unos minutos pensé en aquellos amigos de la Habana del Este cuando disfrutábamos, como en éxtasis religioso, tanto la metafórica música de los Beatles, como el rock tronante de aquellos irreverentes Rolling Stones.

“José, El Papa”, nos deleitaba con un Under My Thumb o Paint it Black, de simulado inglés, que todavía resuenan en mis oídos, de modo entrañable. Solo conocíamos a los ídolos gracias a las fotos de los LP y el hijo de un marino mercante nos contaba, ensimismado, del modo que Jagger interpretaba sus canciones como si le bajara el mal de sambito. Nos íbamos haciendo de una cultura referencial obsesiva sobre la música más temida por el totalitarismo.

Ahora existe la posibilidad de que los Rolling Stones terminen su próxima gira por Latinoamérica, el próximo año, en el estadio de El Cerro habanero. El bajista Darryl Jones, quien los acompaña desde 1993, sugirió la idea luego de presentarse en Cuba con el grupo The Dead Daisies.

Mi hermano Frank, quien estudio en la otrora Unión Soviética, siempre me habló de lo impresionado que quedaron los becados cubanos con el primer concierto de rock que se hiciera del otro lado de la llamada “cortina de hierro”, en 1979, protagonizado por Elton John y el percusionista Ray Cooper.

Curiosamente a John le pasó lo mismo que a Billy Joel durante su incursión soviética de 1987. Las primeras filas de las presentaciones fueron vendidas a compinches del gobierno que se tapaban aburridos los oídos y no fue hasta que los jóvenes fanáticos de los últimos asientos se abalanzaron hacia el escenario que la magia del rock se produjo.

Algo similar ocurrió durante el Havana Jam, de 1979, con la diferencia de que la claque política cubana sí conocía de la música americana, que consumía privilegiada, mientras nosotros estábamos al tanto mediante las emisoras de radio “enemigas”.

Los Rolling Stones van a tener que desembarcar con toda su parafernalia tecnológica, al igual que hizo CBS con Havana Jam, para ser escuchados como es debido en el decrépito estadio cubano. Se tienen que olvidar de lucrar en este caso y saber que sus representantes deberán salvar muchos obstáculos y sinsabores.

No creo que el régimen tenga la capacidad de llenar el lugar con partidarios y espero que el público cubano sepa aprovechar esta eventualidad, sin duda, histórica.

Más que ningún otro grupo, los Rolling Stones encarnan la oposición a todo tipo de dominación que coarte la libertad individual. Son rebeldes por naturaleza. Lo de ellos es gozar intensamente y proporcionar diversión. Jagger ha dicho que nunca se ha dejado usar por la política y Richards apuntó alguna vez: “Si vas a patear a la autoridad en los dientes, debes hacerlo con los dos pies”.

De producirse el concierto de la Habana, olvídense de Calle 13, Fito Páez, Juanes, Joan Manuel Serrat y todos los otros artistas que han tratado de colaborar, correctamente, con el bienestar espiritual del acoquinado pueblo cubano.

Esto es the real thing. Cuando suenen los primeros acordes de Start Me Up o de Jumpin’ Jack Flash, canciones con las que los Rolling Stones suelen comenzar sus conciertos –según mi experiencia–, serán como piedras incómodas en la ruda bota castrista.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de octubre de 2015, 0:44 p. m. with the headline "ALEJANDRO RÍOS: Piedras en la bota."

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