ROBERTO CASÍN: Secretos costosos
No por viejo es menos escandaloso. El enorme fraude de los grandes bancos que desató hace seis años la crisis financiera en EEUU no será ya noticia, pero las consecuencias para el estadounidense común aún son nefastas, y para el gobierno siguen siendo vergonzosamente embarazosas. La herida la acaba de reabrir el bisemanario de San Francisco Rolling Stone con una entrevista a Alayne Fleischmann, quien en 2006 era mánager en JP Morgan Chase, y fue testigo de primera mano de la debacle.
En virtud de un acuerdo de confidencialidad, Fleischmann tuvo que tragarse todo lo que sabía: la certeza de que los altos ejecutivos del banco estaban conscientes del fraude; las amenazas veladas para que nadie se pasara de lengua, la prohibición impuesta a correos electrónicos internos comprometedores para que no quedaran trazas del complot. Al cabo de ocho años de guardar silencio no pudo más y se ha desahogado. Su testimonio no ha puesto al descubierto nada que no se supiera, pero sí ratifica la magnitud del delito, la complicidad de los protagonistas, y nos recuerda lo peor, que la investigación criminal incoada por el Gobierno ha ido a parar a ninguna parte.
Se conoce lo que originó la crisis, que bancos como Chase, Bank of America y Citigroup se enfrascaron en la frenética adquisición de montones de préstamos hipotecarios falseados, sin garantía, para revenderlos como pan caliente. También se sabe cómo terminó todo: con los ahorros de mucha gente hechos polvo, y una serie de acuerdos del Gobierno con Chase, Citigroup y Bank of America como resultado de los cuales los bancos pagaron abultadas multas pero no fueron llevados a juicio. Dinero a cambio de que no fuesen ventilados a la luz pública los secretos, subraya Rolling Stone. Solo el Chase desembolsó unos $9 mil millones, pero fue un dulce castigo porque de esa suma se le permitió deducir de impuestos por pérdidas unos $7 mil millones.
Lo cierto es que cuando el ejecutivo principal del Chase, Jamie Dimon, testificó en enero de 2010 ante la comisión federal encargada de investigar la crisis financiera puso cara de inocentón. Dijo que de alguna manera el banco había sido víctima por no tener en cuenta que los precios de las casas no iban a seguir subiendo una eternidad. La doblez del señor parece haber surtido efecto, porque no fue hasta dos años más tarde, a principios de 2012, que el Gobierno estableció el grupo antifraude denominado Residential Mortgage Backed Securities Working Group, un paso considerado tardío por muchos.
El año pasado JPMorgan Chase accedió a pagar $297 millones por haber proporcionado información engañosa sobre el estatus de préstamos hipotecarios. El arreglo fue presentado como otra victoria del Gobierno contra los fraudes, pero como dijo alguien, lo que en verdad se hizo fue condenar a un asesino en serie por uno solo de sus crímenes y luego se le concedió libertad condicional. Lo peor, según se desprende de un discurso pronunciado por el Fiscal General Eric Holder en septiembre último en la Universidad de Nueva York, es la moraleja de que los banqueros que desencadenaron la crisis no son bandoleros de cuello blanco. “La responsabilidad —dijo Holder— es todavía tan difusa (…) que cualquier mala conducta podría ser considerada otra vez más como un síntoma de la cultura institucional que resultado de la acción de un individuo”. En otras palabras, tienen la culpa las entidades, no sus gerentes.
El asunto es que al final todo anda revuelto y no se sabe a ciencia cierta dónde están los indios y dónde los cowboys. A ver si alguien me lo explica y me aclara la puñetera definición de conflicto de intereses, de una vez. El caso de Mary Jo White, desde el año pasado titular de la Comisión de Valores —organismo a cargo de regular los mercados financieros—, es muy ilustrativo. Durante una década, cuando trabajó para el bufete de abogados Debevoise & Plimpton, en Nueva York, la señora litigó en defensa de grandes firmas de Wall Street. Ahora se supone que, entre otras cosas, es la encargada de vigilarlas. Hay algo en la ecuación que no me cuadra.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de noviembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "ROBERTO CASÍN: Secretos costosos."