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Opinión

ARIEL HIDALGO: La cultura de la muerte


Vecinos de Roseburg, en el estado de Oregón, se reúnen el 4 de octubre para recordar a las víctimas de la matanza cometida en el centro universitario de la localidad.
Vecinos de Roseburg, en el estado de Oregón, se reúnen el 4 de octubre para recordar a las víctimas de la matanza cometida en el centro universitario de la localidad. TNS

Un proceso revolucionario viene gestándose gradualmente en la conciencia colectiva de esta nación. Es como el conjunto de síntomas de una metamorfosis que apenas se percibe pero que se palpa en la prensa, en el Congreso y en las opiniones de la gente en la calle en torno a determinados temas como el acceso de los civiles a las armas, la violencia policiaca, el odio racial u homofóbico y la pena de muerte entre otros.

Raro es el mes en que no se produzca, en algún centro educativo o en cualquier lugar público de este país, algún homicidio colectivo. Y debemos preguntarnos por qué no hay masacres con armas de fuego en países como Noruega, Japón, Suecia, Islandia, incluso en países más cercanos como Chile y Cuba, tan diferentes en cuanto a sus sistemas políticos. Se nos arguye que la causa de las matanzas no son las armas en sí mismas sino aquellos que las empuñan, argumento que si aceptáramos, tendríamos entonces que concluir que las personas más violentas del mundo son los estadounidenses y que existe un grave trastorno en la mentalidad colectiva de esta nación. Y si en alguna medida algo de eso fuera cierto, entonces no tiene sentido que existan tantas facilidades para el acceso de los ciudadanos a las armas, porque… ¿quién puede conocer cuál podría ser el estado mental de cualquier persona en situaciones límites? Los números no engañan. Analizando las estadísticas de varios países de todos los continentes, se pueden llegar a conclusiones terminantes. Hay una estrecha relación entre el índice de armas de fuego en manos civiles y el de los homicidios. La conclusión es, de forma irrefutable, que el alto número de armas de fuego en manos civiles es la principal causa de los homicidios. Estados Unidos es el país con mayor número de armas de fuego en manos de civiles en todo el mundo, tanto en términos relativos como absolutos, con más de 89 armas por cada cien personas según encuesta del 2012 de la “Smalls Army Survey”. Y justamente Estados Unidos es, entre los países desarrollados, el segundo país con mayor número de homicidios (4.7 por cien mil habitantes) después de Rusia (9.2) según estadísticas elaboradas por la Organización Mundial de la Salud, mientras que Japón, donde las armas están terminantemente prohibidas, tiene uno de los más bajos índices: 0.3 por cada cien mil habitantes.

La violencia se manifiesta no sólo en las matanzas colectivas perpetradas por civiles sino también en la violencia homicida de la policía, especialmente contra personas de la raza negra en diferentes ciudades y estados de esta nación. Sobre todo desde 1991, en que la difusión de un video con la salvaje golpiza policiaca a Rodney King provocara una gran indignación colectiva, comenzaron a producirse violentas manifestaciones contra los abusos policiales y en particular homicidios injustificados cuyo número ya oscila entre las cifras de tres dígitos. De todo ello ha ido naciendo un amplio movimiento pacífico contra estos actos que ha ido gestando una nueva mentalidad.

Estados Unidos no sólo encabeza, en todo el mundo, la lista de países con mayor número de armas en posesión de civiles, sino en el sostenimiento de la pena de muerte, un triste honor compartido en Occidente sólo por Bielorrusia, Guatemala y algunas islas del Caribe. Y aunque todavía se mantiene una mayoría de ciudadanos que defienden esa institución, puede apreciarse en una cronología, cómo poco a poco, uno a uno los Estados han ido sumándose a la lista de los que la han abolido.

En suma, en contraposición a una cultura de la muerte aún predominante, ha ido creciendo, primero como corrientes contraculturales y luego como un amplio movimiento aún minoritario pero creciente, otra de vida, de paz y solidaridad. Ese nuevo espíritu, en estado de crisálida, tarde o temprano lo veremos aletear, triunfante, en un mundo multicolor.

Infoburo@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de octubre de 2015, 0:47 p. m. with the headline "ARIEL HIDALGO: La cultura de la muerte."

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