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Opinión

PEDRO CAVIEDES: Sin fanatismos en el debate demócrata


Los aspirantes demócratas Bernie Sanders, senador por Vermont, y Hillary Clinton, ex secretaria de Estado, conversan poco antes del inicio del debate entre los candidatos demócratas a la presidencia en Las Vegas, el martes pasado.
Los aspirantes demócratas Bernie Sanders, senador por Vermont, y Hillary Clinton, ex secretaria de Estado, conversan poco antes del inicio del debate entre los candidatos demócratas a la presidencia en Las Vegas, el martes pasado. Bloomberg

Varias diferencias se vieron en el debate demócrata del pasado 13 de octubre, si lo comparamos con los que hasta ahora han llevado a cabo los republicanos. Pero una fundamental saltó a la vista: Las cinco personas que estaban de pie en ese estrado, eran, parece increíble que haya que resaltarlo, adultos.

Adultos. No adolescentes dedicados al matoneo (bullying) entre ellos. En el escenario dispuesto por la CNN se discutió, no se atacó; se criticó, no se denigró; se respetó, no se insultó. Reinó la mesura. En lugar de exaltar los ánimos con amenazas externas apocalípticas, se trató sobre qué se requiere para mejorar la calidad de vida en el país. Leyes que regulen la venta de armas. La brecha que los Super Pac le abren a la democracia. Los derechos de la mujer. Las acciones que se deben tomar para que la clase media surja nuevamente. De la salud. Del empleo. De la reforma migratoria. De las instituciones financieras y Wall Street.

El debate del martes se trató del ejercicio de la dialéctica. Exponer políticas, leyes e ideas, en lugar de retórica simplista y vacía. Los cinco que escucharon las preguntas de Anderson Cooper hicieron un examen minucioso de la situación actual de la nación y lo que en su concepto debe corregirse, para que los Estados Unidos de Norteamérica sigan manteniendo su lugar en el mundo.

Hillary Clinton en más de una ocasión se mostró orgullosa de haber trabajado con Barack Obama como secretaria de Estado. En general, ninguno de los candidatos renegó de la labor del presidente. Y subrayo esto porque en la última campaña en la que un republicano cumplía sus dos mandatos, los candidatos de su partido trataban de tomar la mayor distancia posible de éste; todavía en los debates actuales del GOP algunos hablan muy mal de su último presidente, y al hermano candidato la única defensa que le queda es el refrito de que el país fue más seguro. ¿Por qué será?

Allá por los inicios de la presidencia de Barack Obama, cuando el Partido Demócrata poseía mayorías en ambas Cámaras, la bancada republicana le comunicó al presidente su deseo de participar en las leyes. El presidente, en buena fe, les tomó la palabra, pensando en un gobierno bipartidista. Y fue así como se introdujeron en las discusiones de la reforma de salud, y al mejor estilo del saboteador profesional, la retardaron al máximo, para que cuando por fin estuvo lista, votar “no” en bloque. Esa fue la historia de las leyes que el presidente intentó aprobar en el Congreso. Después de ese cruento bloqueo, si algo quedó claro en este debate es que entre los candidatos demócratas, de ser elegido presidente, ninguno volverá a picar ese anzuelo.

En estos últimos años el GOP ha roto todas las reglas dispuestas para habilitar la gobernabilidad de esta nación. Incluso en lo concerniente a política exterior, han intentado sabotear al presidente. Pero pareciera que esa forma de abordar al rival se convirtió en un rasgo intrínseco de la personalidad de sus miembros. A Twitter, una red social que ha sido utilizada por la gente de muchos países para romper el cerco de la censura estatal a los medios de comunicación, los candidatos del GOP lo han convertido en la más eficaz herramienta para echarse agua sucia entre ellos.

Por último, con el debate demócrata queda la tranquilidad de que todavía existe gente preparada y responsable, dispuesta a anteponer la ley a sus creencias religiosas; lo que es uno de los avances más significativos de la democracia. Gente dispuesta a dirigir este país, sin fanatismos.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de octubre de 2015, 0:04 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Sin fanatismos en el debate demócrata."

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