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Opinión

ALEJANDRO RÍOS: El arte de Paul

Desde mediados de este año se anunció la salida de un álbum titulado The Art of McCartney donde más de treinta estrellas de la música, de todas las edades y géneros, le rendirían justo homenaje a uno de los compositores más distinguidos del pasado siglo XX, Paul McCartney.

Esta semana acaba de salir al mercado la compilación que le tomó 10 años al productor Ralph Sall concluir. Tan largo tiempo es debido a que todos los artistas convocados aceptaron la invitación, nadie quería faltar al tributo, y fue difícil acomodar agendas tan dispares.

Entre los más elusivos y distantes aparece Bob Dylan, quien alguna vez tuvo la idea de hacer un disco con los Beatles y los Rolling Stones pero Mick Jagger y, paradójicamente, Paul McCartney no lo consideraron prudente. Aquí hace suya Things We Said Today, del año 1964 perteneciente a la banda sonora del filme A Hard Day’s Night.

Tanto Dylan, como otro de los que aparecen en este homenaje, Dion, quien versiona la energética Drive My Car, son los dos únicos cantantes y compositores estadounidenses cuyos rostros figuran en el famoso collage que ilustra la portada del álbum Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

El productor Ralph Sall conocía personalmente a McCartney, con quien realizó algunos proyectos y ya había grabado homenajes similares a este con la música de los grupos Grateful Dead y The Eagles, respectivamente.

Por supuesto que en el caso de McCartney —puntualizó—, se pudieran seguir haciendo otras recopilaciones debido a su impresionante catálogo de éxitos y de canciones no tan conocidas pero igualmente excepcionales como la que le encargó, en tiempo de blues, al clásico viviente B.B. King, On the Way, aparecida en 1980 en el álbum McCartney II.

En la mayoría de los casos Sall les envío a los convocados sugerencias de canciones. Algunos como Billy Joel y Alice Cooper escogieron las suyas. El juglar de Nueva York se apropió de dos: Maybe I’m Amazed, de 1970, y Live and Let Die, tema de un filme de James Bond de 1973. Cooper se decidió por Eleanor Rigby, aparecida en el álbum Revolver de 1966 —según él—, buscando un tono tenebroso, afín a su estética.

The Art of McCartney, además de los dos CD, incluye un documental que se asoma a la hechura de algunas de las versiones en entrevistas reveladoras, donde figuran los artistas, el productor, y el historiador de los Beatles Mark Lewisohn, quien ofrece apuntes históricos referentes al compositor como aquel donde habla sobre las semejanzas entre Paul y John Lennon, cuando todos insisten en resaltar las divergencias.

Barry Gibb, único sobreviviente de los Bee Gees, escogió When I’m 64, del año 1967, porque acababa de cumplir esa edad cuando le tocó participar. En la entrevista habla de cómo el famoso conjunto que integró con sus hermanos no hubiera sido posible sin los Beatles. Dijo que todos los artistas de su época querían ser como los chicos de Liverpool.

Los Beatles le cantaron temprano a Smokey Robinson su You’ve Really Got a Hold on Me por lo cual el autor e intérprete se siente eternamente complacido. Aquí hace una versión deslumbrante de So Bad (1983) y agradece que Paul haya sido uno de los primeros famosos blancos que haya dedicado elogios a la música de Motown.

Como apunte curioso, James McCartney, uno de los hijos de Paul, acompaña al grupo The Cure en Hello Goodbye del año 1967.

Durante su intervención en el documental, Alice Cooper afirma, divertido, que si Paul llega a morirse algún día lo hará sin dejar de tocar su bajo legendario.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "ALEJANDRO RÍOS: El arte de Paul."

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