MAURICE A. FERRÉ: La apatía electoral en Miami-Dade
El jefe de campaña de Charlie Crist en el 2014, Omar Kahn, analizando los resultados de la pérdida de Crist comentó: “No es solo persuadir al votante de por quién va a votar, sino que se trata de la gente que no quiere votar”. El 60 por ciento de los votantes de Miami Dade optaron en el 2014 por no votar.
Normalmente para que un demócrata gane una elección estatal en toda la Florida, tiene que ganar en los tres condados del suroeste del estado por un mínimo de 350,000 votos de pluralidad, con no menos de 1,350,000 votantes participando. En estas últimas elecciones, en los tres condados del sur de la Florida participaron 1,362,000 votantes. Crist ganó estos por 500,000 votos. Aun con este empuje, Crist perdió la elección. Con un total estatal de 2,788,706 votos a su favor, ¿cómo es posible que Crist perdiera? Alex Sink, la candidata demócrata para la gobernación en el 2010, perdió con 2,520,000 votos. Es que en el 2014, casi 400,000 más floridanos votaron por un total de más de 6 millones de votantes, la mitad de los inscritos en este estado.
Todo cálculo de análisis de votantes es relativo. En el corredor de la I-10, de Jacksonville oeste hasta Pensacola (Panhandle), Scott ganó una pluralidad por más de 200,000 votos. Sumado a victorias modestas en el área de Tampa y Orlando, y una pluralidad sólida en el suroeste de Florida de 92,679 votos, Scott superó la ventaja electoral de Crist en los seis condados grandes de la Florida. La ausencia electoral determinó la victoria de Scott. El norte de Florida en el 2014 tuvo una participación electoral de más del 60 por ciento, Florida central más de 50 por ciento y el suroeste de Florida algo más del 40 por ciento. Si Miami Dade, Broward y Palm Beach hubieran participado como en el centro de Florida, Charlie Crist hubiera ganado la gobernación.
El Centro Pew Research en su análisis del voto latino 2014, concluyó que en las elecciones congresionales el voto latino demócrata bajó, pero aun dominó con el 62 por ciento, comparado con el voto a favor de los republicanos de solo el 36 por ciento. Esto se asemeja a las encuestas en Florida 2014 en la elección a la gobernación que arrojaron un 58 por ciento pro demócrata contra un 38 por ciento pro republicano. El voto cubanoamericano a boca de urna en Florida 2014 fue compartido, 50/50 por ciento republicano/demócrata.
Ahora que sabemos que el condado Miami Dade tiene la distinción negativa de ser el de más baja participación de los 67 condados de este estado, con 40.6 por ciento de participación, surge la pregunta: ¿por qué no quieren votar los miamenses, de los cuales el 60 por ciento no quiso participar electoralmente en el 2014?
Parte de la respuesta se basa en el carácter transeúnte de Miami Dade en contraste al resto de la Florida.
También influye en la abstención del voto la pobreza económica, el más bajo nivel educacional y la menor participación cívica nuestra en comparación a otras ciudades norteñas de Estados Unidos.
Luego hay que considerar la alienación que origina el énfasis en campañas negativas. Desde la decisión del Tribunal Supremo de EEUU en el caso de Citizens United, se ha desatado el uso de “dinero oscuro”, que en la campaña a la gobernación sola, se estima llegó a $50 millones. Mucho dinero en publicidad negativa desalienta al votante.
Nacionalmente en este ciclo electoral (2014) se gastó casi $4 mil millones. Sin embargo, solo participaron nacionalmente el 36.6 por ciento de los votantes inscritos, la más baja participación electoral en Estados Unidos desde 1942, cuando el país estaba en medio de la Segunda Guerra Mundial.
No podemos continuar culpando a la mala calidad de los candidatos. Este patrón de no participar electoralmente es un mal de más de veinte años en Miami Dade. Es hora de reconocer que la fiebre no está en las sábanas. Es la mala calidad de los votantes en sí.
La solución de este mal en nuestra democracia local es de larga duración. Tenemos que seguir los buenos consejos del ex senador federal Bob Graham, que nos insta a mejorar la educación cívica en Florida. Mejoras para todos: los estudiantes de escuelas primarias y secundarias, estudiantes universitarios, empleados de las grandes empresas, etc. Educación cívica para todos en Miami Dade. Quizás no podremos superar el civismo de Suiza o los países escandinavos, pero Miami no puede continuar como el peor condado en Florida en participación electoral en elecciones importantes.
La educación civil de todo ciudadano tiene que convertirse en prioridad para FIU, Miami Dade College, la Universidad de Miami, las cámaras de comercio locales y todas las entidades cívicas de Miami Dade.
Ex alcalde de Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "MAURICE A. FERRÉ: La apatía electoral en Miami-Dade."