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Opinión

ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: La moda cambia, la elegancia se lleva siempre

Las modas son pasajeras, efímeras, e inventadas por la misma sociedad, en cambio la clase y la elegancia de las personas perduran toda una vida, y marcan la diferencia entre una mujer elegante y otra que intenta ir a la última moda.

Las mujeres de los años 40 y 50 son un claro ejemplo de cómo una mujer puede ser sexy y elegante a la misma vez. En aquella época, las mujeres vestían de punto en blanco todos los días de la semana, y su clase social no era una excusa para arreglárselas y vestir inmaculadas y bien maquilladas, pero sin exagerar. Los vestidos de la clase media eran sencillos, pero aun así, no les faltaban ningún detalle: de puntilla, con encajes, bordados hechos a mano, lazos, guantes, pamelas, faldas y tocados de película, eran los complementos y vestuarios por excelencia de las señoras y jóvenes de los años de la posguerra.

Las mujeres daban una imagen de seguridad, distinción y elegancia, a la vez que mostraban sus encantos con sus buenos modales y andares sensuales.

Hoy día siguen existiendo dos clases de mujeres, las que pretenden ser sexys y consiguen lo contrario, y las que con mucho o poco dinero se las manejan para irradiar clase y sensualidad. Es verdad que los tiempos han cambiado, y ahora las mujeres somos más prácticas a la hora de vestir, pero cabe recordar que se puede ser moderna, sexy y elegante.

El problema o confusión reside en la idea de creer que cuanta más piel se muestre, más sexy una se ve.

Algunos anuncios y modas, han hecho daño en algunas ocasiones, porque muestran iconos de belleza y modelos medio desnudas, que hacen que las niñas quieran imitar. Entonces llega el segundo dilema, cuando en casa, los padres se enfrentan a las chicas con el famoso tópico: - Tú así no sales a la calle-. Y minutos después, portazo y enfado.

¿Cómo educar a las jóvenes para que se vistan sexys y elegantes, y evitarse el enfado?

Siéntese con sus hijas y enséñenles fotografías de cuando ustedes eran jovencitas, seguro que les gustan, debido a que todas las modas vuelven, y es una forma de compartir un momento con estas, y crear un vínculo para hablar sobra la modo y la elegancia. Pregúnteles cuál es el objetivo de vestir de esa forma en concreto: ¿respeto, seducción, amor? Algunas jóvenes recurren a la moda o a un vestuario atrevido para ocultar inseguridades, marcar su identidad y demostrar que son mayores. Traten de escucharlas y finalmente acuerden un pacto de negociación para que ellas vean que entienden como se sienten, pero que hay muchas otras formas de acaparar la atención de los chicos sin tener que perder la clase.

Una mujer es la combinación de muchos ingredientes mágicos como una personalidad carismática, dotada de inteligencia, buenos modales y un atractivo físico.

Evidentemente, el físico es una de las primeras cosas que cautivan a un hombre, pero también puedo asegurarles que por muy bonita que sea una mujer, si no tiene una personalidad y una mente viva, le resultará difícil encontrar el supuesto príncipe azul del que todos hablan.

Una mujer se hace valer no por lo que lleva, sino por lo que es, pero aun así, la imagen tiene un papel importante en la impresión que esta transmite a los demás.

En vez de regañar a las jóvenes, explíquenles que las mini faldas y los escotes son sexys, pero siempre es mejor dejar algunas cosas a la imaginación, y equilibrar el vestuario para resaltar la clase y la sensualidad. Una vez más, todo parte de la educación, lo que vemos en casa, en la televisión y finalmente lo que aprendemos por nosotros mismos, nos da con el tiempo, el criterio suficiente para crear un armario elegante y sexy.

Recuerden que cada mujer es sexy a su manera, y la única formar de evitar ser vulgar o mostrar demasiado es mirándose al espejo o seguir el ejemplo de referencias del mundo de la moda y el cine como las elegantes mujeres de los años 40: Judy Garland, Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, Ginger Rogers, entre otras, son algunas de las que prueban que una mujer puede ser bella, elegante y sexy. Pero no tenemos que irnos tan lejos para demostrar que hay marcas y diseñadores económicos con líneas elegantes. Hoy día, una mujer con una blusa blanca, falda por las rodillas, algún complemento, maquillaje natural y melena al viento, triunfa más que nadie, no solo por su vestimenta, sino por el equilibrio entre la sensualidad y su personalidad.

La elegancia no consiste en vestir cada día con un vestido diferente, sino en mostrar tus encantos y resaltar tus virtudes. Como decía el reconocido diseñador dominicano Oscar de la Renta, “Las cualidades que más admiro de una mujer son la confianza y su infinita bondad”.

Atrévete y Opina es un espacio dedicado a temas de actualidad que afectan a los jóvenes. Sigue a @lauradocon en Twitter.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: La moda cambia, la elegancia se lleva siempre."

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