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Opinión

OSCAR PEÑA: El problema es el reglamento policial

En los diagnósticos de los graves problemas de Ferguson y que también enfrentan otras ciudades de Estados Unidos, no se acaba de reconocer que la causa principal del problema es el reglamento policial. Insisto en esta opinión porque la repetición de sucesos lo amerita.

La "dinamita" que hace explotar los dolores familiares y disturbios sociales que se dan en Estados Unidos es el abusivo y criminal reglamento policial de tirar –en todos los casos– solo al pecho a matar. Si el ladrón de cigarros de Ferguson que desafió y asustó al policía estuviera hoy en un hospital recuperándose de justificadas heridas de bala en los brazos o piernas efectuadas por el oficial no existirían los desórdenes, ni el dolor de una familia. Delincuente o inocente la vida de un ser humano debe valer un poco más para la policía. Recién también mataron a un niño de 12 años.

Increíble de creer, pero es la propia policía con sus fusilamientos sin juicio quien está provocando los disturbios que dejan muy mal parada a la propia institución ante el pueblo norteamericano y la opinión internacional. Mala voluntad, miedo, negligencia, poca agudeza o ligereza en los análisis. No sé las causas, pero la realidad es que no se ha señalado al criminal reglamento policial en ninguno de los análisis televisados, radiales y escritos. Los ciudadanos muertos por la policía de Estados Unidos no son por racismo porque policías blancos también matan a ciudadanos blancos.

La causa de esas ejecuciones policiales es la mala preparación e instrucción de sus miembros. A los policías cuando los están enseñando y formando los adiestran para que tiren solo a matar si ven sus vidas en peligro. Y es precisamente en esa apreciación del policía donde radica el problema. Es una línea de valoración muy difusa que deja espacios para el crimen oficial y la impunidad. Existen varias muertes innecesarias ejecutadas por miembros de la policía en diferentes estados del país que obligan a una seria y profunda revisión de esos adiestramientos y reglamentos policiales. No se trata de casos aislados, se trata de muchos casos. Posiblemente el extremismo de esa ordenanza policial para matar sin recurrir a otras vías no se ve en ningún país.

Es un grave problema para cualquier sociedad que sus miembros vayan perdiendo la confianza, aprecio y respeto a su cuerpo policial. Acábese de entender que la única razón o explicación de por qué se le quita la vida a otra persona que no estaba armada es porque están amparados por el ligero y criminal protocolo policial que existe. Más responsables que los propios policías de los crímenes oficiales son sus superiores y los encargados de cambiar esos macabros reglamentos y no lo hacen.

Por último, después de detectada la causa del dilema y los disgustos sociales (reglamento policial), también se necesita que los líderes y pastores negros sean más responsables y no enciendan pasiones sociales con sus sermones y llamados. Es en esos precisos momentos donde se requiere de madurez y control de emociones para que hagan saber a sus fieles y seguidores que hay vías cívicas y ordenadas para protestar por cualquier crimen, error o injusticia. Hace poco en Miami una pareja de jóvenes blancos se detuvieron en un establecimiento de vender gasolina y fueron asaltados por dos negros que les pidieron las llaves del auto. Los dos se bajaron del auto y le entregaron las llaves. Entonces uno de los asaltantes los mató a tiros a los dos. Sin embargo, no salió una turba de blancos a quemar y saquear barrios, ni ningún líder o pastor blanco lo recomendó o pidió. Ni se hace cuando un policía negro mata a un blanco.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2014, 1:00 p. m. with the headline "OSCAR PEÑA: El problema es el reglamento policial."

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