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Opinión

UVA DE ARAGÓN: ¿Retroceso?


El ex presidente George H. W. Bush participa en una recepción en la Casa Blanca en el 2009.
El ex presidente George H. W. Bush participa en una recepción en la Casa Blanca en el 2009. Getty Images

Repasemos algunos hechos históricos.

Hace más de un siglo el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) formuló una política doméstica fundamentada en tres ideas básicas: la conservación de los recursos naturales, el control de las corporaciones y la protección del consumidor. “The Square Deal” tenía como objetivo beneficiar a la clase media, disminuir la plutocracia y los monopolios dañinos, y al mismo tiempo proteger los negocios legítimos de las demandas excesivas de ciertas uniones sindicales. El Presidente creía firmemente que la gestión de los gobernantes debería servir para aliviar los males sociales, entre ellos el racismo. Fue el primero en invitar a un prominente líder afroamericano, Booker T. Washington, que había nacido esclavo, a cenar en la Casa Blanca.

El presidente William Taft (1909-1913) vetó una ley del Congreso que requería a los inmigrantes pasar una prueba de alfabetización, lo cual hubiera limitado la entrada al país de trabajadores que el mercado laboral necesitaba.

Al pronunciar su ya famoso “discurso de Birmingham” el 26 de octubre de 1921, Warren C. Harding (1921-1923) fue el primer presidente estadounidense que defendió públicamente los derechos civiles de los afroamericanos y sus aspiraciones de alcanzar igualdad política, educacional y económica. Entendía la discriminación racial como un problema nacional.

Menos de tres años después, el 2 de junio de 1924, el presidente Calvin Coolidge (1923-1929) firmó el Indian Citizenship Act, que otorgaba la ciudadanía a todos los indios americanos y les permitía mantener sus tierras y su cultura. Coolidge se pronunció repetidamente en contra del “odioso crimen” del linchamiento de afroamericanos. Fue asimismo un defensor de los católicos, entonces un grupo minoritario.

La primera dama Lou Hoover desafió las convenciones sociales de su época al invitar a la esposa de Oscar De Priest, entonces el único congresista afroamericano, a tomar el té en la Casa Blanca. El presidente Herbert B. Hoover (1929-1933), un cuáquero que deseaba la asimilación de todas las razas en la cultura blanca, sin duda estuvo de acuerdo.

Desde su discurso inaugural hasta el último día de su presidencia, Dwight Eisenhower, el popular general que dirigió al país de 1953 a 1961, se empeñó en que no hubiera en Estados Unidos ciudadanos de segunda categoría. Cuando mandó a la guardia nacional a proteger a los nueve estudiantes negros que comenzaron a estudiar en Little Rock Central High School en Arkansas, de acuerdo con los mandatos de las cortes para terminar la segregación racial en las escuelas, Martin Luther King, Jr. se lo agradeció en una carta.

En 1986 el presidente Ronald Reagan (1981-1989) concedió amnistía a 3 millones de inmigrantes ilegales. En 1990 el presidente George H. W. Bush (1989-1990) hizo lo mismo con 1.5 millones. En ambos casos, emplearon órdenes ejecutivas ya que el Congreso no se había puesto de acuerdo sobre una Ley de Inmigración.

El presidente Bush padre cuenta entre sus logros la aprobación en 1990 del Americans with Disabilities Act, ley que prohíbe la discriminación de las personas minusválidas tanto en los empleos como en lugares y transportes públicos.

Los presidentes antes mencionados fueron todos republicanos. Surge una pregunta inevitable. En los temas sociales, de inmigración y derechos civiles, ¿está el partido republicano de hoy siendo fiel a sus antecesores?

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2014, 0:00 p. m. with the headline "UVA DE ARAGÓN: ¿Retroceso?."

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