Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

NICOLÁS PÉREZ: Carta de una nieta a su abuelo


Los abuelos son importantes figuras en la vida de sus nietos.
Los abuelos son importantes figuras en la vida de sus nietos. Getty Images/iStockphoto

Escribir en el Nuevo Herald todos los miércoles desde hace años me hace recibir una cantidad enorme de e mails; la mayoría carecen de significado e importancia, simplemente los borro.

Pero ayer recibí una carta anónima de una nieta a su abuelo, que es uno de los escritos más conmovedores, profundos y hermosos que he leído en mi vida. En una prosa poética excepcional y en un español brillante, a mí que ya nada me conmueve, leyéndola se me hizo un nudo en la garganta, se me aguaron los ojos y estuve a punto de romper a llorar.

¿Quién me la mandó?, ¿Por qué lo hizo?, lo ignoro. Pero considero que esa carta que guardo en la gaveta de mi mesita de noche como un tesoro, no compartirla con mis lectores sería un crimen.

No sé dónde ella nació, por qué razones ríe o llora, si se ha enamorado alguna vez, si es rubia, castaña o trigueña, ni el color de sus ojos me llega en la distancia; ignoro cuáles son sus sueños ni qué piensa hacer en un futuro, pero si se dedica a la literatura, va a llegar a ser grande, va a tocar la cima.

Como ella me dice en una breve introducción que lee los miércoles todos mis artículos, tengo la esperanza de que lea este y siga mi consejo.

Nunca he escrito en el Nuevo Herald nada que me haya enviado un lector, pero en esta ocasión voy a hacer una excepción, y todos van a entender pronto por qué lo hago.

Sin más preámbulo aquí les entrego el contenido textual de su carta, sin añadir un punto ni borrar una coma.

Querido Abuelo:

Como no pude estar contigo la noche del jueves, y como no voy a estar contigo hoy, quería escribirte una carta para que tú sepas cuánto te quiero, cuánto te voy a echar de menos y cuánto cambiaste mi vida. Me gustaría haber podido decirte todo esto mientras estuviste con nosotros, pero sé que tu espíritu sigue iluminando. Esta mañana me desperté a las cinco y salí en bicicleta. Hacía mucho frío, estaba lloviendo, y además no había ni siquiera un atisbo de luz. Me sentí muy triste y sola mientras monté mi bicicleta por siete millas para llegar a mi práctica de remos. Miré a los lados y pensé en algunos momentos especiales que había tenido contigo, y de repente, tuve otro. Las nubes se abrieron y mientras salía el sol, la combinación más perfecta de rosa, azul y amarillo pintó el cielo e iluminó el frío y el oscuro camino que había estado llevando. Paré de llorar y comencé a sonreír, sabiendo que tú me estabas cuidando a través de esta pintura en el cielo. En ese momento supe que había algún Dios guiándome a ti.

Aquél fue el momento más reciente que tuve contigo. Ahora déjame ir de nuevo cuando yo tenía siete años, a uno de los momentos más felices de mi niñez. Llegaste a mi casa a medio día y me dijiste que tenías una sorpresa en el coche. Salí de mi casa corriendo y cuando abrí el maletero, vi un cerdito rosado adentro. Lo agarré y le di un beso enorme en la nariz, hiciste lo mismo. En ese momento noté a quién había salido a mi gran amor por los animales. Ese fue un momento inolvidable en mi vida. Me sentí como una princesa que había encontrado su príncipe y el príncipe era mi abuelo. Un hombre amable, familiar, creativo, inteligente y que amaba a los animales tanto como yo, ¿qué más puede buscar una princesa pequeña?

Antes de terminar esta carta quiero darte las gracias por todo lo que has hecho por mí. Me presentaste mis tres grandes amores, los animales, el arte y un gran modelo a seguir, tú. No estuviera sacando un Master en Historia del Arte en Oxford sin tu dirección artística. Es en gran parte por ti que he alcanzado todo esto, y no hay suficiente tiempo para decirte lo mucho que te lo agradezco. Te quiero mucho y nunca me olvidaré de uno de los hombres más especiales que he conocido en mi vida: mi abuelo.

Nos vemos este miércoles a las seis de la mañana en Radley, Reino Unido. Voy a tener puesta una chaqueta roja y un casco gris.

Hasta pronto’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2014, 1:00 p. m. with the headline "NICOLÁS PÉREZ: Carta de una nieta a su abuelo."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA