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Opinión

PEDRO CAVIEDES: Condiciones

Después de devuelto a la libertad el domingo pasado el general Alzate y sus dos acompañantes, el debate en Colombia se dio esta semana por unas declaraciones del presidente Juan Manuel Santos, en las que dijo que quizá habría que ampliar el delito político, para que también cobije al narcotráfico. Al parecer, esto se va a tratar de que, lentamente, vayan saliendo concesiones y más concesiones, con el fin de que los líderes de las Farc se sientan tranquilos, y firmen un acuerdo. Quizá desde el principio, cuando se negaba en todas partes que los jefes guerrilleros pudieran participar en política, estaba pactado que sí, y solo por esto los del Secretariado aceptaron sentarse a negociar.

Sí, es escandaloso decir que unas personas que han narcotraficado, y cometido todos los crímenes que rodean este negocio, puedan salir libres porque según una nueva ley ampliada, era un delito que cometían para financiar su ¡guerra con el estado! Pero también lo es que se acepte el secuestro, uno de los peores crímenes de lesa humanidad que haya parido este planeta, donde una persona puede pasar encadenada por años, mientras sus familiares no saben nada de ellos, y en muchas ocasiones hasta los matan después de haber sufrido el suplicio de décadas de aislamiento forzado. O que se acepte la extorsión. O que se acepte el hurto. O que se acepte la explotación ilegal de los recursos naturales del país. O que se acepte el reclutamiento de menores de edad. O que se acepte el asesinato. Y todo eso, entrará en la alcancía del delito político, para que nadie termine pagando.

¿Puede un escenario así, conducir a una paz verdadera? Cuando a uno le arrancan a un ser querido, el dolor y la rabia pueden ser insoportables. A la sed de venganza quizá lo único que la controla es la idea de que una justicia engendrada en el Estado, se hará cargo de castigar como se merece al ofensor. Pero si por el contrario lo que vemos es a un Estado que se abraza con los ofensores, o a un ofensor que de repente se convierte en parte del Estado, ¿qué sentimiento se puede generar?

¿No hay otra forma de lograr una paz dialogada sin tantas concesiones? ¿No debiera en el mundo existir una raya, que de ser traspasada, no haya posibilidad de que los delitos graves puedan ser incluidos en negociaciones? Bueno, de hecho existe. Se llama La Corte Penal Internacional, y su Fiscal Jefe, Fatou Bensouda, advirtió también esta misma semana que un eventual acuerdo de paz no podría generar impunidad para los crímenes cometidos en el conflicto armado en Colombia. "Cualquier acuerdo de paz al que se llegue, así como el marco jurídico para la paz, debe ser compatible con el Estatuto de Roma”, dijo la Fiscal.

También dijo haber informado a las autoridades colombianas “que una condena que fuera severa o manifiestamente inadecuada a la luz de la gravedad de los crímenes y de la forma de participación de la persona acusada viciaría el carácter genuino del procedimiento nacional, aún en caso de que todas las fases anteriores del procedimiento hubieran sido consideradas genuinas”.

¿Cómo piensa el presidente Santos y sus asesores de paz, conciliar esta posición de la Corte con las condiciones del Secretariado para firmar la paz? Creo que al menos habría que empezar por que las víctimas, todas las víctimas, tuvieran la posibilidad de ser ellos quienes decidan, en principio, cuánto están dispuestos a ceder de justicia, para que se firme la paz. Es que viéndolo bien, ¿acaso no son ellos los que tendrían que poner las condiciones?

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de diciembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Condiciones."

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