Opinión

ARMANDO GONZÁLEZ: Obamacare: dinero y corrupción

En la campaña presidencial de 1952, el candidato demócrata Adlai Stevenson acababa de pronunciar un excelente discurso ante una audiencia de sus seguidores cuando una mujer, obviamente emocionada, le gritó: “Usted recibirá el voto de todo americano pensante”, a lo cual Stevenson respondió: “ No es suficiente, señora, necesitamos una mayoría”.

La idea viene a colación después que se hicieron públicos los comentarios del profesor Jonathan Gruber, del Instituto Tecnológico de Massachussets y uno de los principales arquitectos de Obamacare, sobre el hecho que Obamacare fue escrito con planeada confusión y falta de transparencia para lograr su aprobación congresional y aceptación popular basadas en “ la estupidez del votante americano”.

Eso es suficientemente insultante. Pero hay aún más, y tiene que ver con el interés personal de Gruber por el dinero que planeaba ganar (y que ganó) explotando el complicado plan que había concebido.

¿Recuerdan los lectores cuando Nancy Pelosi declaró que Obamacare era una ley que produciría empleos? Como muchas otras promesas de Obamacare, esta tampoco funcionó. Pero no debe haber lugar a dudas que Obamacare creó mucho trabajo para, por lo menos, un americano: el profesor Jonathan Gruber.

La reciente admisión de Gruber que él y otros engañaron al público sobre Obamacare es, de por sí, escandaloso. Pero el otro aspecto, derivar ganancias de su engaño, es aún más serio. Durante 2009 y 2010, Gruber promovió un proyecto de ley que él concibió y que le produciría grandes ganancias. Cuando el proyecto se convirtió en ley, el torrente de dinero comenzó.

En 2009, cuando Obamacare era considerado por comités del Senado, Gruber, que se había dado a conocer concibiendo Romneycare en Massachussets, era consultor del Departamento de Salud y Servicios Humanos. En marzo de ese año, recibió un contrato por $95,000 para trabajar en el proyecto de reforma del sistema de cuidados de salud. Más tarde, en junio, recibió un segundo contrato por $297,600. Estos dos contratos suman casi $400,000 concibiendo Obamacare.

Pero, después de aprobado el proyecto de ley, Gruber siguió beneficiándose aún más. La ley proveía que los estados crearían centros de venta de seguros subsidiados (exchanges) y había que concebirlos partiendo de cero. Había que hacer estudios. Había que ofrecer contratos. Y Gruber estaba listo para eso.

En 2010, el estado de Wisconsin le pagó a Gruber $400,000 para llevar a cabo un estudio sobre el impacto de la ley en Wisconsin. En 2011, el estado de Minnesota le pagó a Gruber $329,000 para estudiar como su exchange se ajustaba a los requerimientos de la ley. En 2012, el estado de West Virginia contrató a Gruber para estudiar su sistema de cuidados de salud por $121,500. En noviembre del 2011, el estado de Vermont contrató una compañía que usó los servicios de Gruber para estudiar su exchange. Gruber recibió $91,875 por su trabajo. En 2012, el estado de Michigan incluyó a Gruber en un contrato con varias compañías por $481,000 para estudiar su sistema de exchanges. No está claro cuánto recibió Bruger.

En resumen, Obamacare ha sido una bendición económica para Gruber. Ahora, el público está comenzando a conocer como él se ha beneficiado del sistema que ayudó a concebir y el cual promovió intensamente.

Un último aspecto de este fenómeno, quizás el más bochornoso, es el silencio de la prensa nacional sobre un escándalo de inmensa magnitud. El profesor Gruber y sus colegas concibieron un plan de más de 2000 páginas, lo redactaron en forma difícil de entender para confundir a la Oficina de Presupuestos del Congreso para que no lo considerara un “impuesto” y hacer la ley ininteligible para el público contando, como ha admitido Gruber, con “la estupidez del votante americano”. Pero la prensa nacional ha ignorado el escándalo que, gracias a un puñado de organizaciones noticiosas, se ha dado a conocer a gran parte del público.

Cuando las admisiones de Gruber salieron públicas, Nancy Pelosi contestó: “Yo no lo conozco”. El presidente Obama, que se reunió varias veces con Gruber en la Casa Blanca, dijo: “Él nunca fue parte de nuestro equipo”.

Gruber y sus colegas concibieron un proyecto de ley que, por definición y su propia admisión, fue un engaño. ¿Se acuerdan los lectores de las críticas al presidente Bush por la guerra de Irak cuando no se encontraron armas de destrucción masiva? “Bush lied, people died”. Ahora, cuando Obamacare es expuesto como un fraude, ¿dónde está la prensa nacional?

AGonzalez03@live.com

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