ROLAND J. BEHAR: Me perdí París
Como los franceses, perdí París. Siempre tuve la ilusión de un día poder visitar la Ciudad Luz, recorrer sus museos y lugares históricos, entre otros, donde Napoleón proclamó la emancipación de los judíos antes que ningún otro país europeo, lo cual permitió su acceso a las universidades, primero en Francia y luego en el resto de Europa. ¡Cuánto descubrimiento científico y aporte a la cultura y la civilización occidental emanó del acontecimiento!
Lo lamento, pero me perdí París. No me sentiría seguro si la visitara. Los terroristas se han adueñado de ella y no creo que las autoridades francesas puedan superar el buenismo europeo, deshacerse de lo políticamente correcto y actuar contra el extremismo islámico con la firmeza que se luchó contra el nazismo y el comunismo en Occidente.
Es interesante constatar cómo a partir del 9/11, los medios de comunicación no tenían reservas etiquetando a los autores de atrocidades como las de París, de terroristas. Por el contrario, los mismos medios de comunicación se torturaban a sí mismos para justificar su negativa a clasificar a los asesinos de judíos como terroristas. Cuando la Agencia France Presse publicó una lista cronológica de los ataques terroristas en todo el mundo desde el 9/11, incluyeron a los atentados de Madrid, Londres, Mumbai y Kenia, entre muchos; pero a Israel lo excluyeron de la lista.
No es sorpresa. El antisemitismo en Francia –desdibujado como antiisraelismo– es tal que debido a numerosos incidentes provocados contra la comunidad judía, un número considerable de sus miembros ha abandonado el país. Los que quedan están haciendo todo lo posible por seguirles hacia otros destinos más seguros. No es la primera vez, por causas similares. La mayoría de los judíos franceses hoy en día no pertenecen a viejas familias establecidas en Francia, que fueron exterminadas durante la segunda guerra mundial. Son producto de las masivas emigraciones de judíos de los países del norte de África como resultado de las revoluciones de los años 50 y 60. Son gentes que ya sufrieron en carne propia la barbarie de sus vecinos árabes, y su memoria histórica les avisa que la única opción es escapar, mientras puedan.
¿Por qué es un terrorista suicida fuera de un estadio de París diferente de un atacante suicida palestino en Jerusalén?
No hay ninguna diferencia, pero al parecer las vidas judías son tratadas como si tuvieran menos valor. A diferencia de las víctimas francesas, pareciera como que los judíos merecieran ser asesinados por mantener el sueño logrado de vivir en su tierra ancestral.
La judeofobia antisraelí ha llegado hasta el ridículo, cuando la ministro de Relaciones Exteriores de Suecia, Margot Wallstrom, fue más allá de lo racional y dio a entender que los judíos eran los culpables de los asesinatos en París debido a la radicalización por parte de los inmigrantes árabes. Reconoció que las personas se están radicalizando y luego dijo: “Y una vez más volvemos a situaciones como que en el Medio Oriente, en especial los palestinos, que piensan: Que no hay futuro para ellos, y que tienen que aceptar la desesperada situación en que se encuentran o recurrir a la violencia”.
La reacción del director general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, Dore Gold, no se hizo esperar; inmediatamente se comunicó con el embajador sueco en Israel para dejar claro que “cualquier conexión entre el terror del Estado islámico y la cuestión palestina es infundada” y que los comentarios de la ministra de Exteriores “pueden interpretarse como una justificación del terror palestino”.
Los asesinos de ISIS comparten con los demás terroristas islámicos, ya sean palestinos, yemenitas, sirios, iraníes o iraquíes, el fanatismo islámico. ISIS está diseñado del mismo modo que lo fueron Hamas y la Yihad Islámica. Todos están envueltos en una guerra santa contra los infieles e incluso con los demás musulmanes que no se sometan a cooperar en la misma. Impiden que estos incluso den opiniones sobre la situación en sus países o sobre otros musulmanes. Cada uno de estos grupos ven su propio califato gobernados bajo la sharia de acuerdo a su interpretación.
Líderes ignorantes como la ministra sueca, propagandistas a sueldo y los medios de comunicación intentan obviar la base religiosa de este terrorismo y prefieren creer que son expresiones de frustración o desilusión política.
La actual ola de violencia en Israel es producto de la incitación por parte de Mahmoud Abbas, otros líderes palestinos y fundamentalmente clérigos que utilizando el argumento de que los judíos se quieren apoderar de la mezquita de Al-Aqsa han llamado a los “fieles” a defender el tercer lugar más sagrado del Islam.
No lograremos vencerlos y sobrevivir hasta que no acabemos de entender que, como lo fue el comunismo y luego el nazismo, el terrorismo islámico es otra plaga ideológica con la intención de dominarnos para beneficio de unos rufianes. ¡Y lo hacen en nombre de D-os! ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2015, 0:41 p. m. with the headline "ROLAND J. BEHAR: Me perdí París."