BENJAMÍN F. DEYURRE: Estados Unidos: el espejo del mundo
Un dicho popular reza: “Cuando EEUU está resfriado, los demás países tienen pulmonía”. Esto no solo se aplica en las crisis económicas más agudas que ha conocido el mundo –como son las generadas bajo el mandato de los presidentes Hebert Hoover en 1929 y George W. Bush en el 2008–, también es válido para situaciones tales como terrorismo e inmigración, donde lo que sucede en EEUU parece reflejarse como una imagen de espejo hacia otros países.
En efecto, la crisis conocida como el crack de 1929 fue a escala mundial. La falta de producción, el desabastecimiento generalizado, la explosión del desempleo, la bancarrota masiva de grandes fábricas y la desaparición de afamadas marcas registradas, fueron las características principales de la crisis.
Siendo EEUU el principal productor y exportador mundial, era de esperarse que el comercio mundial disminuyera considerablemente, y con ello la actividad económica en general.
Desde luego, grandes transformaciones económicas, enmarcadas en las teorías del inglés John Maynard Keynes, fueron necesarias para enrumbar nuevamente la actividad bursátil en el mundo.
Estas teorías simplemente justificaron la intervención del Estado en la política monetaria y fiscal de EEUU, las cuales vinieron expresadas en diferentes medidas adoptadas por el presidente Franklin Delano Roosevelt, conocidas con el nombre de “New Deal”, y entre las cuales se encontraban la creación del Seguro Social y el establecimiento del salario mínimo, que en el transcurso de los años han servido de ejemplo para numerosos países.
En situaciones de terrorismo internacional, los ataques en otras partes del mundo se han incrementado, después que EEUU ha sufrido una acción similar. La masacre de las Torres Gemelas en el 2001, conocida como el 9/11, parece haber generado una onda expansiva en todo el mundo.
Después le siguieron muchas réplicas, por ejemplo, el night club en Bali, Indonesia, 2002, 202 muertos; el tren de Madrid, 2004, 191 muertos; el metro de Londres, 2005, 52 muertos; los ataques en Mumbai-India, 2008, 164 muertos, y hace pocos días, los ataques en París, 129 muertos.
El genocidio del 9/11, por el dolor causado a toda una nación, parece haber despertado en los terroristas un sadismo macabro para atentar en lugares públicos de gran afluencia.
A su vez, el 9/11 originó un cambio drástico en las medidas de seguridad alrededor del mundo. Nuevas tecnologías hicieron su aparición y la inspección en puertos y aeropuertos alcanzaron niveles insospechados.
También el problema inmigratorio en EEUU ha tenido sus repercusiones foráneas. En los últimos años se ha venido haciendo énfasis en formalizar una reforma inmigratoria integral, que contemplaría una solución, no solo para los que han llegado a EEUU, sino para los que faltan por hacerlo.
Las Naciones Unidas definen como migrantes a aquellos que por más de un año han vivido fuera de su país de origen; bajo este concepto, en el 2013 se registraron 232 millones de migrantes internacionales.
De esa cantidad, casi la mitad han emigrado solo a diez países, aunque EEUU es el preferido con 46 millones registrados.
En EEUU los inmigrantes han aumentado al doble desde 1990 hasta el 2013. Y para variar, otros países han seguido su ejemplo duplicando su población foránea en el mismo período, entre ellos, Alemania, Reino Unido, Canadá, Australia, España y los Emiratos.
El tema en torno a la reforma inmigratoria en EEUU se reflejó en el aumento de los migrantes que cruzan el Mediterráneo, los cuales crecieron de 50,000 en el 2011 a más de 225,000 en el 2014. La mayoría de ellos son de países africanos y su destino principal es Italia.
Los desplazados por la guerra civil en Siria son casi la mitad de la población y se han refugiado en países vecinos como Turquía, el Líbano, Irak y Jordania, aunque en Siria todavía permanecen 8 millones de personas sin vivienda.
Aun así, el corredor inmigrante más importante del mundo continúa siendo la frontera entre México y Texas. Precisamente, actualmente están tratando de llegar a dicha frontera más de 1,000 cubanos que vienen desde Ecuador en una larga travesía que se ha visto truncada en Nicaragua, país que se ha negado a que ese grupo prosiga su marcha.
Un país tiene la opción de aceptar o no dar albergue a refugiados, pero no debería negarles un salvoconducto para que atraviesen su territorio. Eso es inhumano.
Así como el mundo se conduele de otras nacionalidades, también deberían hacerlo por los sufridos cubanos, que han soportado una dictadura de 56 años, la más larga de la historia contemporánea.
Como vemos, tenemos el honor de vivir en el país más importante del mundo, aquel que dicta las pautas que luego otros países imitan. Ayudémoslo con ideas como crear universidades cívicas norteamericanas en otros países, que no solo ofrezcan clases de negocios y tecnología, sino que además den una muestra de nuestra forma de vida en América, de nuestros valores y nuestra democracia constitucional.
De esta forma se propagarían también todos los aspectos positivos que EEUU tiene y que, por ende, serían imitados por los que aún no lo han hecho. Sin duda, se trata de una inversión inteligente.
Economista y periodista.
Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter en: @DEYURRE
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2015, 11:53 a. m. with the headline "BENJAMÍN F. DEYURRE: Estados Unidos: el espejo del mundo."