PEDRO CAVIEDES: Doble rasero
No había visto tal despliegue de histeria, cobardía y doble rasero, como el presentado esta semana por los políticos estadounidenses que, tras los atentados de París, exigen que no sean aceptados en los Estados Unidos los refugiados de la guerra, y los que ahora insisten en un gran número de tropas de tierra en Irak y Siria. ¿Cómo pueden los altos cargos de esta superpotencia, morder tan fácilmente el anzuelo que les lanzan los yihadistas?
Pero ahora que tantos saltan a exigir que se suelten los perros de la guerra total, quisiera empezar con esta reflexión: ¿qué pasaría si uno de estos radicales entrara a un preescolar de esta nación y disparara contra los niños que están aprendiendo sus lecciones? ¿Si entrara a un cine en medio de una película y masacrara a los presentes? ¿Si abriera fuego afuera de un supermercado? ¿Si disparara a mansalva en una universidad o una escuela secundaria? ¿Si irrumpiera a metralla en una iglesia? Yo sé qué. Le estuvieran exigiendo al presidente Obama que invadiera medio mundo, que cerrara las fronteras y que se dispusiera de una estricta vigilancia a la comunidad musulmana.
Y, sin embargo, a pesar de que, dolorosamente, varios dementes han perpetrado este tipo de crímenes en los Estados Unidos, no solo no han tomado medida alguna, sino que se han encargado de bloquear cada iniciativa que busca evitar al máximo este tipo de tragedias, porque quienes dispararon no fueron extranjeros de países que invadir, y porque al aceptarlas van en contra de los deseos de la Asociación Nacional del Rifle, el lobby más poderoso de Washington.
Lo de París fue terrible, horroroso, macabro, no hay adjetivos. Y sin embargo, más espantoso fue lo de Sandy Hook Elementary, donde los asesinados fueron los más débiles, criaturas que apenas iniciaban su aprendizaje en la vida. Debiera darles vergüenza a todos esos políticos cobardes, muchos de esos que hoy se envalentonan gritando guerra, pero que no se atreven a enfrentarse al departamento de relaciones públicas, la propaganda y los millones de dólares de la NRA.
Ahora les hacen el juego a los salvajes de ISIS, ensañándose con quienes nada tuvieron que ver con los cobardes atentados de París: las familias que, precisamente, huyen despavoridas, por la carnicería que llevan a cabo esas bestias. Ted Cruz, flamante candidato republicano a la presidencia, fue capaz hasta de ¡exigir un test religioso!, para que solo pudieran ser admitidos los cristianos. Discúlpenme, pero en mi concepto no hay peor amenaza para este planeta, que alguien capaz de sugerir esto, se convierta en presidente de la nación más poderosa del mundo.
Y a este oportunismo sin medida se le han sumado 26 gobernadores que claman que no aceptarán refugiados en sus estados. ¿Planean acaso crear una inmigración en la parte de los aeropuertos que reciben los vuelos nacionales y otra en las carreteras, o formar un cuerpo de policía secreta que los rastree y los saque a la fuerza de sus estados? Ni siquiera en Francia han reaccionado de esta manera contra los refugiados, empezando por qué, oh sorpresa, la inmensa mayoría de esos viles asesinos eran ciudadanos europeos. ¿Le piensan prohibir también la entrada a los europeos a sus estados?
En cuanto a las tropas en tierra, ¿qué se ajusta mejor a la propaganda de los terroristas, luchar contra las bombas y la tecnología de Occidente, o enfrentarse a los soldados de carne y hueso?
Es un imperativo mundial acabar con los bárbaros de ISIS, que se haga con la razón por delante de la histeria, es lo que les exigimos a nuestros líderes.
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Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2015, 11:43 a. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Doble rasero."