Opinión

ARIEL HIDALGO: Balance del caso Garner

Las protestas en varias ciudades de los Estados Unidos por el estrangulamiento de Eric Garner a manos de un policía blanco de Nueva York no se debieron sólo a las circunstancias mismas de su muerte: de raza negra, detenido por un delito menor —venta ilícita de cigarrillos— y sin representar peligro alguno por encontrarse desarmado. A pesar de que la muerte de una sola persona indefensa a manos de la fuerza pública, aun bajo sospecha de haber cometido delito, debe ser repudiada en cualquier parte del mundo sin importar el bando, grupo étnico o institución a donde pertenezca el victimario, y teniendo en cuenta que todo detenido debe considerarse inocente hasta que un tribunal dicte fallo de culpabilidad, el hecho tiene un trasfondo mucho más grave.

Primero se trata de un caso en la cúspide de una estadística extremadamente elevada de personas negras ejecutadas extrajudicialmente por policías o agentes de seguridad. Aunque sólo pocos casos han alcanzado notoriedad por las protestas de la comunidad negra, se han llegado a confeccionar listados que, aun siendo parciales, las cifras de víctimas alcanzan los centenares, hasta el punto de que ya se habla de una guerra de exterminio y de una “Operación Tormenta del Ghetto”. No exagero. Es admisible una duda razonable en algunos casos como posibles accidentes o muertes por defensa propia, pero no hay estadísticas ni remotamente equiparables cuando se trata de detenciones de personas blancas, y aún obviando los casos que pudieran justificarse, el número de víctimas negras desarmadas sigue siendo alarmante, incluyendo mujeres y niños. El caso de Tamir Rice, de doce años de edad, el pasado 22 de noviembre, es revelador. Cuando se reportó al 911 que un niño blandía un arma en un parque de Cleveland, la operadora preguntó dos veces si se trataba de un niño negro antes de despachar hacia el lugar a los oficiales que lo mataron. Pero la supuesta arma era solo un juguete. Mujeres negras como Rekia Boyd en Chicago, Sharmel Edwards en Las Vegas y Remarly Graham en Nueva York, no representaban peligro alguno para las vidas de los agentes que las mataron.

Segundo, en muchos de estos hechos los culpables han sido absueltos o simplemente no se les han formulado cargos a pesar de testigos y videos que evidencian el acto criminal, como el propio caso Garner. Tal parece como si hubiese una complicidad entre las instituciones judiciales y los departamentos policiales, algo que recuerda a los regímenes totalitarios donde los tres poderes del Estado se hallan estrechamente fusionados y la policía tiene licencia para atropellar y matar a cualquier ciudadano. Basta selecionar un corto período al azar para encontrarnos con víctimas desarmadas y probablemente inocentes como Wendell Allen en Nueva Orleans; Remarly Graham en Nueva York; David Terry Malloy en North Carolina y Dante Price en Ohio, hechos todos ocurridos en los meses de febrero y marzo del 2012, donde la justicia falló al no condenar a los responsables. ¿Se trata justamente de esto, de una justicia fallida? ¿Debemos seguir confiando en las decisiones de los tribunales?

Tras las protestas el pasado agosto por el asesinato de Michel Brown, muchos analistas se preguntaron por qué otros hechos semejantes no habían provocado igual explosividad. “Parece un punto de inflexion”, respondió Blair Kelly, profesor de Historia de Carolina del Norte, como decir, la gota que rebosó la copa. Lo mismo vale para explicar las protestas del caso Garner. ¿Se ha llegado a un punto de no retorno? O la sociedad se reforma o la ingobernabilidad podría ser una situación permanente. Es urgente una campaña global sobre la igualdad sustancial de todos los seres humanos.

A los que justifican actos como éstos o se desentienden de ellos, es bueno recordarles que aunque los negros han sido los más afectados, no han faltado actos discriminatorios contra hispanos u otras etnias y contra homosexuales. Para gran parte de la población de este país, la categoría de “blanco” es muy restringida. ¿Qué respondes cuando en una solicitud te preguntan por la raza y entre las opciones te encuentras la de hispano? Todos, por una razón u otra, podemos ser víctimas mortales de la discriminación por parte de aquellos mismos que supuestamente están en el deber de protegernos.

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