Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

ALEJANDRO RÍOS: Sin mago, ni Oz

Dorotea, versión cubana de la icónica Dorothy de El mago de Oz, suerte de “pionera por el comunismo, seremos como el Che”, la emprende, tiesa y ensimismada, sobre el escenario en su bata de guinga azul y paradera, con una retahíla de palabras y términos inventados y abusados durante los 57 años de tormento revolucionario que a los cubanos nos aguijonean el cerebro sin piedad.

El actor Roberto San Martín, uno de los tantos presentes en el estreno de la pieza teatral Yellow Dream Rd., aquí en Miami, escrita por joven Rogelio Orizondo y llevada a la escena por Carlos Díaz, aclamado director del grupo habanero El Público, me confesó que se le saltaron las lágrimas cuando escuchó esa monserga, como imaginativo tótem verbal del horror.

Osvaldo Diomeadiós es el único intérprete del reparto procedente de la isla, el resto reside en el sur de la Florida. Hay dos veteranas de las tablas de altos quilates, Mabel Roch y Lily Rentería, así como un par de jóvenes, también formados en las academias cubanas, Javier Fano y Alegenis Castillo, pero ya establecidos en esta orilla.

Luego de la exitosa presentación en Miami, a la obra le depara una prueba incierta, confrontar la otra mitad del público cubano en La Habana como parte del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que comienza en los primeros días de diciembre.

Aquí los exiliados se pueden distanciar del drama nacional, aunque sea en un pedazo de malecón inventado a la orilla de la Ermita, pero en Cuba lo siguen integrando y así figura en la pieza teatral, quebrado en lacerantes vericuetos.

Yellow Dream Rd., fue escrita durante unos meses en Miami a partir de la experiencia personal de los actores participantes. El resultado es sintomático, una nacionalidad que naufraga en un país hecho ripios, donde hasta la Virgen de la Caridad duda en asumir su enorme responsabilidad redentora ante tanta incertidumbre.

El sueño y la realidad se superponen en viñetas que flotan sin marcos, como en las pesadillas surrealistas, donde el siniestro Ministerio del Interior es la entidad con capacidad de hurgar, incluso, debajo de la piel y en los músculos, hasta el corazón y otros órganos vitales.

Rogelio Orizondo nació en 1983 y es el autor, entre otras, de las controversiales obras Antigonón: Un contingente épico, del repertorio de El Público, y de La hijastra, llevada a la escena por Juan Carlos Cremata y que fuera suspendida a los pocos días de estar en cartelera.

La Caridad del Cobre aparece tramitada entre varios de los actores. A veces trascendente, críptica, distante, en otras ocasiones terrenal, doliente, dicharachera, protectora, indicando las fugas posibles y procurando el alivio que no encuentra para sus “hijos”.

Orizondo echa mano de toda la procacidad y chabacanería revolucionaria, como aquella de “el que no salta es yanqui” y otros desvaríos, así como de las llamadas “malas palabras” que en la Cuba actual son lenguaje popular y común.

Es como un proceso de desacralización de la hipocresía y la doble moral. El desinterés de las nuevas generaciones por la parafernalia objetual y factual de un universo decadente que solo existe, mediante imposición y mandato, en las mentes enfebrecidas de los dictadores y sus adláteres.

Carlos Díaz no se transa por la mediatización y sus actores se proyectan como una tribu cómplice de excesos corporales y visuales en un espacio constreñido de velas, cual santuario de barrio, donde lo “cheo”, categoría que denota el kitsch criollo, termina por desbancar la belleza estética.

Yellow Dream Rd. es una de las carreteras azarosas al manicomio cubano.

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de noviembre de 2015, 11:57 a. m. with the headline "ALEJANDRO RÍOS: Sin mago, ni Oz."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA