ARMANDO GONZÁLEZ: Obamacare y las leyes de la economía
Obamacare es un tópico sobre el cual he escrito antes y criticado duramente. Esta vez, que espero sea la última, lo hago porque estimo que ha entrado en su etapa final.
Hasta el siglo XIX, los chinos practicaban un método de tortura llamado lingchi, mejor conocido como “muerte por mil cortadas”. Consistía en cortar pedazos pequeños del cuerpo de la víctima, uno a uno, de manera que la muerte era prolongada y extremadamente dolorosa. Esto es lo que las leyes de la economía le están haciendo a la Ley de Protección del Paciente y Cuidados Asequibles, más conocido por Obamacare. Los que concibieron esta ley creían que podían ignorar los principios económicos básicos. Las leyes económicas premiaron esta arrogancia inflingiendo realidades económicas tras realidades económicas. Y, al igual que las víctimas de lingchi, Obamacare marcha a su fin.
Esto ha sido concedido hasta por los más ardientes defensores de Obamacare como The Washington Post, The New York Times y The Huffington Post entre otros. En este último, por citar un ejemplo, apareció una columna la semana pasada titulada “Por qué Obamacare fracasará”. Y, tan sorpresivo como fue encontrar esta columna en un órgano liberal fue el descubrir que su autor, Dan Karr, no culpa a un misterioso complot republicano: “Obamacare fracasará por razones de negocios”.
Esta realidad fue dramáticamente ilustrada hace unos días cuando UnitedHealth, uno de los más importantes proveedores de cobertura a través de “Obamacare marketplaces”, anunciara públicamente que se retiraba de sus actividades de mercadeo de Obamacare en 2016 y estaba ponderando si lo haría en 2017.
UnitedHealth proyecta una reducción de ingresos de $425 millones en el trimestre en curso dada su participación en Obamacare. En otras palabras, los incentivos económicos de participar en Obamacare son tan pobres que ni siquiera un gigante como UnitedHealth puede tolerarlos.
El problema es que la “reforma” distorsiona los mercados para las aseguradoras y los asegurados que se ven sepultados bajo una montaña de “mandatos” de los cuales el peor es el benefit mandate, que requiere incluir 10 “beneficios esenciales mínimos” lo mismo si el cliente los quiere como si no los quiere (ejemplo: una mujer de 55 años de edad debe tener cobertura de maternidad obligatoria). Y hay muchos más ejemplos tan o más absurdos. The New York Times reportó: “En muchos estados, los planes tienen un deducible de $3,000 o más. En 2016, la penalidad por no tener seguro de salud es $695 o 2.5 por ciento del ingreso familiar. Esto significa que, para jóvenes saludables, la penalidad es considerablemente menos que el deducible. El resultado obvio: las compañías de seguros tienen que servir a los más viejos y más enfermos (no les pueden negar la cobertura). Cuando una compañía de seguros llega al punto en que atender a los pacientes de Obamacare les requiere pagar más de lo que cobran, simplemente se retira del mercado.
Y una vez más, los burócratas pensaron que eran más inteligentes que el mercado e ignoraron las leyes de la economía. Si aumentan el costo de hacer negocios a las compañías de seguros, éstas subirán las primas y los deducibles. Si les hacen imposible el tener ganancias, se retirarán. Si hacen aumentar el costo a los clientes, estos no comprarán. Y si la cobertura les paga a los médicos menos de lo que les cuesta a ellos tratar al paciente, los médicos no los tratarán. Si aprueban una ley que ignora esas realidades, será sometida a una realidad económica tras otra.
Y eventualmente desaparecerá.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2015, 1:54 p. m. with the headline "ARMANDO GONZÁLEZ: Obamacare y las leyes de la economía."