Opinión

JEANETTE VEGA y CARISSA ETIENNE: La lección de América Latina en el cuidado de la salud

Hace varios días, el mundo presenció el lanzamiento de un movimiento como nunca se ha visto. El primer día de la cobertura universal de salud una nueva red mundial de más de 500 organizaciones de más de 100 países se unieron para exigir a cada país que adoptara un sistema que promueva el acceso universal a los servicios de salud. Este movimiento mundial tiene sus raíces en América Latina. Desde el lanzamiento en 1952 del emblemático sistema de salud universal de Chile hasta el reciente éxito de México en la última década al inscribir a más de 50 millones de ciudadanos que anteriormente no tenían cobertura, América Latina ha sido pionera en avanzar hacia una atención de la salud universal para su gente.

Los países de América Latina reconocieron hace tiempo que la salud es fundamental para el desarrollo económico y la cohesión social. En los últimos años, la comunidad internacional ha llegado paulatinamente a la misma conclusión, con más de 80 países pidiéndole a la Organización Mundial de la Salud (OMS) su asistencia para lograr esta meta.

El enfoque de América Latina al acceso universal a la salud, creado sobre los principios de derecho al más alto estándar en salud, igualdad, solidaridad y acción colectiva, puede proporcionar lecciones útiles para otros países. El compromiso con este enfoque de los países de América Latina fue evidente cuando, en octubre de este año, todos los estados miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se adhirieron a la estrategia regional para el acceso universal a la salud.

Entre las lecciones más importantes está la importancia del liderazgo político. En muchos países de América Latina, la reforma de salud surgió de movimientos sociales democráticos que exigían acceso a la atención médica y cobertura de salud como un derecho ciudadano fundamental. Como resultado, países como Brasil, Cuba, Chile Colombia y Argentina ratificaron el derecho a la salud en sus constituciones, mientras que otros países crearon figuras legales que implicaban la responsabilidad de los gobiernos de ofrecer ciertos servicios de salud. Los líderes políticos visionarios también tuvieron un papel importante, por ejemplo, en Costa Rica, al promover reformas de salud como herramientas para abordar la desigualdad y la segregación social.

Estas reformas han tenido un impacto de largo alcance. Por ejemplo, antes de que Brasil estableciera su sistema unificado de salud (Sistema Único de Saúde) en 1988, solo 30 millones de brasileños tenían acceso a los servicios de salud. Actualmente, la cobertura llega al 75% de la población y al 94% de las municipalidades. El aumento del acceso a la atención primaria y de emergencia en todo Brasil se ha asociado a un número de mejoras de la salud, incluida una caída de un 71% en la mortalidad infantil y una reducción de un 43% en la tasa de mortalidad materna entre 1990 y 2010, según el Banco Mundial.

Para muchos países latinoamericanos, el camino hacia el acceso universal y la cobertura universal de salud comenzó priorizando a los más pobres y vulnerables. Por ejemplo, México logró un gran éxito en 2003 cuando estableció el programa Seguro Popular, el cual se centra en aquellos que probablemente se queden sin otras formas de seguro. Cuando Costa Rica comenzó a trabajar en la cobertura universal en la década de 1990, primero se centró en grupos con ingresos más bajos, familias rurales y trabajadores en el sector informal. Aún hoy, con una sólida política de UHC vigente, el gobierno de Costa Rica destina gastos para los ciudadanos más pobres a fin de garantizar la igualdad.

También hemos aprendido que la eliminación progresiva de los gastos personales es importante para abordar las desigualdades en el acceso a la atención médica. En los últimos años, países como Brasil, Uruguay y Costa Rica buscaron aumentar el gasto público de salud, lo que a su vez redujo el costo para los individuos, que impide el acceso de las comunidades más pobres a los servicios.

Quizás una de las lecciones más importantes de América Latina es que hay muchos caminos al éxito. El sistema de Chile se centra en garantizar determinados tipos de procedimientos de salud, mientras que otros países, como Costa Rica y Uruguay, han organizado la atención alrededor del ciclo de vida.

En la actualidad, muchos países están siguiendo los pasos de América Latina. Instituciones internacionales como la Fundación Rockefeller y, más recientemente, el Banco Mundial, han promovido los beneficios de la cobertura universal de salud en todo el mundo y a la fecha más de 80 países han solicitado asistencia a la OMS para implementar la cobertura universal de salud. En América Latina, la OPS/OMS trabaja actualmente con los países para apoyar los procesos de reforma de la salud, preparando el terreno para el acceso universal a la salud.

Mientras el mundo se prepara para implementar su agenda global de desarrollo después de 2015, la cobertura universal de salud debe ser parte integral de la discusión. En este momento crítico de la historia, América Latina continúa consolidando su posición de defensor mundial y regional del derecho a la salud de cada ciudadano.

La Dra. Jeanette Vega es directora de FONASA, Fondo Nacional de Salud de Chile. La Dra. Carissa Etienne es directora de la Organización Panamericana de la Salud.

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