Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

JOSÉ ANTONIO ZARRALUQUI: Moros en la costa

En el París de siempre, la Ciudad Luz, la capital de la dulce Francia que es preciso ver antes de morir, la meca para los artistas, ocurrieron recientemente cosas espantosas.

A 10 meses de Charlie Hebdo y el supermercado kosher los terroristas musulmanes cometieron otra carnicería en el Bataclán y varios cafés al aire libre, que pudo ser peor si hubieran conseguido crear una estampida en un estadio con 80,000 espectadores. Por variar François Hollande reaccionó y recibió respaldos de autoridades y ciudadanos. Cantó llorando La marsellesa, calificó los ataques como actos de guerra, declaró el estado de sitio, lanzó operaciones policiales y no tardó en bombardear posiciones del ISIS en Siria. Conmovida y asustada, Europa se solidarizó.

Europa, cada vez más sibarita, decadente e irresponsable, ha demorado décadas en discutir si la respuesta a su reducción poblacional es importar ciudadanos que encuentran repugnante la cultura europea, a la cual no se integran ni a tres tirones. Las tasas de criminalidad se multiplican. Algunas zonas disputan la capitalidad mundial de las violaciones. La invasión migratoria que Ángela Merkel alienta no llega con la humildad y el agradecimiento del refugiado, sino con intransigentes demandas de conquistador. Y en la propia Alemania, en Holanda, Gran Bretaña, Francia, Bélgica, dondequiera, hay brotes de violencia mahometana y barrios enteros a los que ni entran las autoridades legítimas.

La popularidad de la canciller germana se esfuma, pero continúa empeñada en recibir e integrar esas hordas invasoras: “Integrarse es atenerse a las reglas, procurar participar en la sociedad, formar parte de una comunidad cada vez más tolerante y multiétnica”. La fe, lo sabemos, es ciega. Muchos protestan contra el desafío de nuevos bárbaros que ansían apoderarse de un bienestar que no saben generar. Y no faltan enemigos del mundo libre tan enfermos que elaboran argumentos disparatados, como la señora alcaldesa de Madrid, la ex jueza Manuela Carmena, partidaria de que pedófilos, narcotraficantes y etarras sean excarcelados y hoy explica a quien la quiera oír que los terroristas también son seres humanos y tenemos que pensar en una educación para la paz y en la empatía como alternativa para manejar la delincuencia.

En Washington, dentro del Partido Demócrata, la semana fue fatal. Barack Obama recién afirmaba que desde el principio su objetivo no fue derrotar sino contener a ISIS y eso lo había logrado. Entonces ISIS atacó París. John Kerry no había dicho, aunque lo diría después, que a diferencia de esta tragedia a la de Charlie Hebdo se le podía encontrar cierta racionalización, con lo que justificaba el asesinato de periodistas libres. Y que Al Qaeda y sus asociados andaban en desbandada. Entonces Al Qaeda colaboró en el ataque en Mali. El colofón corrió a cargo de Hillary Clinton al repetir que el islam no es adversario de nadie, sino una religión de amor y tolerancia.

Muy avanzada andaba ya la reconquista española cuando todavía piratas mahometanos incursionaban por tierras peninsulares causando pánico, sobre todo en la costa valenciana poco protegida y cercana al África de donde procedían aquellos malvados que saqueaban y secuestraban cristianos. Si alguien gritaba “¡moros en la costa!”, había que salir corriendo. En cambio, al grito de “¡sin moros en la costa!” era posible reposar un rato. Ahora no es que los moros estén en Valencia, sino en casi todas las ciudades europeas y, pronto, en casi todas las ciudades norteamericanas. Y el peligro puede terminar siendo letal, como avisó el premier francés Manuel Valls sobre posibles próximos ataques químicos y bacteriológicos.

A menos, desde luego, que una comisión internacional de expertos compuesta por el secretario Kerry, la exsecretaria Clinton y la alcaldesa Carmena, capitaneados por Ban Ki-moon y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en sucesivas visitas internacionales convenza al personal odiador que en modo alguno Occidente desea confrontaciones con el islam sino, muy al contrario, forjar una fecunda alianza de civilizaciones.

Analista político.

www.firmaspress.com

© Firmas Press

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2015, 11:44 a. m. with the headline "JOSÉ ANTONIO ZARRALUQUI: Moros en la costa."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA