Lori Berenson: terrorista, no activista
El 30 de noviembre, se publicó en el Nuevo Herald una nota escrita por Frank Bajak, periodista de la agencia Associated Press. El texto que menciono difícilmente cumple con los estrictos parámetros de una fuente confiable de información.
El texto de Bajak se presenta como uno que transmite información objetiva; no obstante, el texto consigna una serie de afirmaciones que insultan a la memoria de las decenas de miles de muertos que el sanguinario terrorismo marxista reclamó de mi país el siglo pasado. En tiempos como este, en donde el terrorismo asola a las democracias, el relajo de los cánones históricos y la relativización del pasado hacen del futuro tierra fértil para el terror.
Bajak empieza por presentar a la terrorista Lori Berenson, de nacionalidad estadounidense, condenada por la justicia peruana por planear un intento fallido de secuestrar el edificio del Congreso de la República y tomar como rehenes a sus miembros. La cuestión está en que Bajak señala que Berenson fue una “activista” hallada culpable de “ayudar a los rebeldes izquierdistas en Perú”. Berenson fue miembro del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru II, el grupo terrorista que desangró al Perú. ¿Activista? ¿Rebeldes de izquierda?
Más adelante, Bajak dice que Berenson fue condenada por “colaborar con el terrorismo”. Lo curioso de esta afirmación es que las comillas no son mías, sino de Bajak. ¿Qué pretende transmitir? Las sentencias del Poder Judicial de este país van sin comillas. Los muertos que la ideología sanguinaria que Berenson pregonó no son un eufemismo; las viudas y los huérfanos tampoco. ¿Cómo es que Berenson encaja dentro de la categoría de activista si formó parte de una organización que asesinó a sangre fría y secuestró a discreción?
Osama Bin Laden no fue un “activista”, fue un terrorista. Los infames ataques perpetrados contra el World Trade Center el 11 de setiembre del 2001 no fueron un acto de activismo de ningún tipo. Fueron un vil acto terrorista que responsabilizó a ciudadanos inocentes de decisiones que jamás tomaron. Lo que acaba de suceder en París no fue un acto de activismo. Fue terror. Pero estos “errores” semánticos abrigan el futuro de los terroristas, pues les permiten revisar la historia e imponer una narrativa tendenciosa y cobarde.
La información que comparto en estas líneas es sencillamente contrastable a través de una inmensa cantidad de fuentes. Y no le digo esto porque me sorprenda encontrar información tan lejana a la verdad; se lo digo porque me sorprendió sobremanera encontrarla en el Nuevo Herald. Las palabras que publicamos hoy perfilan la forma en cómo la historia se entenderá mañana. Los periodistas tenemos la responsabilidad de no publicar, jamás, nuestras opiniones como textos informativos. Hoy es más importante que nunca.
Mijael Garrido Lecca
Director, Diario Altavoz
Lima, Perú
NOTA DE LA REDACCIÓN: El Nuevo Herald editó la versión online del artículo del reportero de AP Frank Bajak. La versión corregida borró las referencias a “activista” y menciona en el titular que Lori Berenson fue condenada por terrorismo en Perú. http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article47758020.html
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2015, 9:40 a. m. with the headline "Lori Berenson: terrorista, no activista."