ORESTES RODRÍGUEZ: Antonio Maceo en Costa Rica
En este 7 de diciembre se conmemora el aniversario 119 de la caída de Antonio Maceo Grajales en Punta Brava, provincia de La Habana. La historia cubana, a través de los años, se ha encargado de destacar a sus próceres, y en la Cuba republicana estas conmemoraciones tenían un sentido patriótico, emotivo y eran presididas por diversos actos de relieve nacional.
No es propósito del autor de esta columna incursionar en la biografía sobre el destacado guerrero quien, además, venía de un núcleo familiar de brillantes patriotas y que participaron en las gestas independentistas cubanas. El propósito de evocar esta gloriosa fecha es resaltar de entre los actos heroicos de Maceo, un suceso que puso en peligro su vida.
En efecto, se conoce que Maceo se trasladó como exiliado a Costa Rica, donde permaneció de 1891 a 1895. Estando en esa nación, Maceo fue víctima de un atentado ejecutado por españoles el 10 de noviembre de 1894, cuando salía de un teatro en San José en unión de otros cubanos, entre ellos Enrique Loynaz del Castillo. Maceo recibió una herida de bala, y al ser ripostados los atacantes, uno de ellos murió y el resto se dio a la fuga, pero Maceo logró salvar la vida. Los españoles pretendieron inculpar a los cubanos de la muerte de uno de ellos, pero el presidente de la República les demostró que al fallecido se le ocupó un revólver con cuatro cápsulas disparadas. El gobierno costarricense envió una clara señal de que se había forjado una amistad con los cubanos, como símbolo de la solidaridad latinoamericana.
Hoy nuevamente Costa Rica les brinda a los cubanos esa solidaridad, como hizo en el pasado con el Titán de Bronce y otros cubanos, que también habían salido de la isla donde campeaba el despotismo español. Hoy una dictadura que conculca los elementos derechos de su pueblo, es la causante de que se provoquen estos éxodos. Cuba es una abanderada, a través de su historia, de sufrir las masivas emigraciones, cuya experiencia proviene desde el siglo XIX. La larga pesadilla que a Cuba lacera bajo el imperio de la tiranía castrista, también encontrará su resurrección más tarde que temprano.
En consecuencia, a pesar de los éxodos que han tenido lugar desde la isla, Cuba siempre ha tenido un comportamiento contestatario frente a las dictaduras, y la de los Castro no escapa a las inquietudes del cubano, que hoy están agrupados en la oposición, la disidencia interna y las Damas de Blanco, que son víctimas de los atropellos que ejecutan las fuerzas policiales, sin detenerse ante una mujer que, indefensa, solo enarbola un gladiolo que suele ser deshojado por las brutales golpizas de tales agentes.
Antonio Maceo y los demás próceres cubanos del siglo XIX, cuya mayoría anegó con su sangre los campos y manigua cubanos, estaban imbuidos de que una patria es un su esencia un ser histórico, una entidad moral con un pasado y un porvenir. Requiere poseer un patrimonio espiritual de gloria y de heroísmo, de epopeya y de leyenda. No hay pueblo fuerte ni nacionalidad robusta que no lo posea. Cuba poseyó una alta tradición patriótica digna de reverenciar y amar, y el mejor homenaje a Maceo es no abandonar la idea de que Cuba debe regresar al concierto de naciones democráticas, donde su pueblo pueda participar de la gestión administrativa y elegir sus representantes; darle entrada a la gestión empresarial despojada de toda atadura y restricciones y posibilitar que sus hijos, que integran la diáspora, puedan respirar su aire, contemplar sus bellezas y reiniciar la confraternidad entre su pueblo. El vigente status quo es el gran obstáculo a esas pretensiones.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de diciembre de 2015, 1:00 p. m. with the headline "ORESTES RODRÍGUEZ: Antonio Maceo en Costa Rica."