EDUARDO J. PADRÓN: Vamos al cine
Llega el esplendor de diciembre con sus festividades familiares, nostalgias y algunos días de asueto, bien ganados, luego de un año sumamente laborioso para todos mis colegas en el College. Nada mejor que ponerse al tanto con los libros que esperan en la mesa de noche e incursionar en el cine, durante la temporada que suelen estrenarse los mejores filmes con vistas a las ceremonias de premiaciones que comienzan temprano en el 2016. Por cierto, en marzo será, como siempre, nuestro Festival Internacional de Cine de Miami y ya me avisan de un programa inolvidable.
Amigos y personas que me encuentro casualmente en eventos y en la calle, no escatiman en elogios para una de las joyas de la programación cinematográfica local, el histórico Teatro Tower, en el corazón de la Pequeña Habana, hoy por hoy, uno de los más pintorescos destinos del turismo que nos visita.
Los cinéfilos curtidos y aquellos potenciales que ya rondan el sitio, asisten a sus funciones con la certidumbre de que no serán defraudados. La curaduría obstinada se ocupa, en primera instancia, de la calidad que nos merecemos y por eso escoge “a mano” cada película programada.
Ya lo hizo saber hace algún tiempo el prestigioso diario USA Today, escribiendo sobre el Tower: “Uno de los diez mejores lugares para ver cine en su esplendor”, encomio a tomar en cuenta considerando las miles de salas que funcionan en toda la nación bajo la sombrilla de poderosas compañías de distribución y exhibición.
Lo que acontece en el Tower demuestra que el arte siempre termina por abrirse paso. Somos, en este caso, una suerte de David cultural respetado incluso entre los Goliats del mercado, por lo cual un filme tan espléndido como Brooklyn tuvo su premiere en el sur de la Florida en nuestro Festival GEMS, el pasado mes de octubre, y también su primera exhibición local, que ha sido todo un éxito.
Si no la han disfrutado, aprovechen las funciones que quedan en el Tower, pues resulta ser una historia ideal para una ciudad de exilios y emigraciones como lo es Miami, aunque Brooklyn se ubique en los años cincuenta cuando una muchacha logra emigrar de su lejano pueblo en Irlanda a la ciudad neoyorquina donde terminaron estableciéndose miles de sus congéneres.
Creo, modestamente, que tanto el filme como su protagonista son materia de Oscar y de Globos de Oro. No solo trata de los desplazamientos de cientos de personas, que ahora mismo se tornan dramáticos, tanto en Siria como en Costa Rica, sino de la idea de pertenencia que tanto motiva a la reflexión cuando reconstruimos nuestras vidas en una nación como los Estados Unidos, más moderna y democrática.
En breve llegará Youth, otra obra maestra de Paolo Sorrentino, quien mereciera el Oscar por su inolvidable La Grande Bellezza. Una interpretación poética sobre la amistad, la vejez y amor, con el actor Michael Caine, en su esplendor, y una breve aparición de Jane Fonda para recordar.
Desde hace algún tiempo, el Teatro Tower también presenta clásicas puestas en escena de ópera, ballet o teatro de las más importantes compañías del mundo y usted se puede hacer la idea de que está en Londres o Milán al disfrutar obras transmitidas directamente de esos sitios y que todavía están en cartelera.
Saquemos ventaja de esta hermosa temporada con lo que más perdura del ser humano: su arte. Vamos al cine, se los digo de corazón, al mismo tiempo que aprovecho para agradecer el apoyo que ustedes siempre brindan a los eventos culturales del Miami Dade College.
Presidente del Miami Dade College.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2015, 11:54 a. m. with the headline "EDUARDO J. PADRÓN: Vamos al cine."