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Opinión

SABINA COVO: Antidepresivos e irresponsabilidad

El sistema de salud de Estados Unidos se ha puesto muy complicado, y no necesariamente por el Obamacare. Es por las empresas farmacéuticas, los médicos, y las alianzas entre ambos. Y ni hablar de los seguros médicos. Todos una partida de cómplices buscando dinero. Capitalismo salvaje médico.

Conozco una persona que fue diagnosticada con posible hipoglicemia e insulina alta. Fue referida a un endocrinólogo muy conocido de la ciudad de Miami, que tiene sus oficinas en un elegante hospital privado que además está siendo remodelado. La experiencia de esa persona con el endocrinólogo tardó 10 minutos y fue nefasta. Salió de ahí decepcionada, y con la necesidad de pedir otra cita con otro médico. Vale la pena recalcar que no fue con un seguro médico de la red del Obamacare, ni con un médico que aceptara esa red.

La persona (cuyo nombre me reservo) entró a la consulta, y después que el médico le preguntó los síntomas (en tres minutos), salir del consultorio a atender a otro paciente, y regresar media hora después, y, sin ni siquiera parecer acordarse de los síntomas, ojeó los resultados del laboratorio, miró a la cara por primera vez a ese paciente (que es del medio periodístico), y le dijo: “Lo que le voy a decir es muy serio y a la gente no le gusta escucharlo, es muy difícil trasmitir el mensaje”.

La persona ansiosa, porque le había salido la insulina 4 veces más altas de lo normal en sus laboratorios, le pregunta: “¿Qué pasa, doctor?” Y el médico prosiguió: “Usted está sano, no tiene problemas de azúcar, lo que tiene usted es depresión, ¿tomaría antidepresivos?” Esto lo dijo mirando al paciente fijamente a los ojos por primera vez. La persona, que conozco bien y tiene su carácter, respondió con un rotundo no. Y pensó: “¿Cómo es que un endocrinólogo después de ver a una persona por 10 minutos le receta antidepresivos?” Y dijo: “Doctor, ¿y mis resultados? Mi médico primario ha dicho que están anormales”. El médico siguió hablando brevemente. “Los resultados el laboratorio los invirtió. Se equivocaron”. A propósito, se trata de un laboratorio conocidísimo de la ciudad.

El paciente, aliviado, le dice que eso lo tranquiliza. Y el médico prosigue: “¿Sabe cuál es el problema de usted? ¿Usted es periodista, verdad? El problema son ustedes mismos, los medios, que transmiten mal la información. Que les obsesiona el peso de su cuerpo”. El paciente le había comentado que había subido diez libras en pocos meses, llevando una vida completamente sana. El médico se levantó y le trajo un libro y le dijo que según estudios, una persona que hace ejercicios baja el mismo peso que una que no los hace. Para bajar de peso “¡se debe pasar hambre!”, afirmó. Luego dijo: “Hoy día dicen que los carbohidratos son malos, pero, por ejemplo, hace 100 años no lo eran”. La clara molestia con el paciente porque le dijo no a tomar antidepresivos era obvia. Esos fueron los diez minutos que este médico pasó con ese paciente; no hubo, según el paciente, ni una palabra más ni una menos.

Ojo, sobre todo si usted toma antidepresivos. En Estados Unidos se está usando cuatro veces más antidepresivos que en el año 2000, según datos publicados por Scientific America en el 2014. En un 25 a un 60 por ciento de los casos, se utilizan para condiciones médicas no psíquicas, como la diabetes, síndrome premenstrual, artritis y hasta migraña. Estos usos son cuestionables y no hay ningún estudio que muestre que ayudan con la cura de la enfermedad. Para responderle a este médico, al que tanto le molesta la profesión periodística, yo le diría: “Hace cien años no se recetaban antidepresivos, ni los médicos, ni las farmacéuticas, ganaban tanto dinero como usted”.

Yo no soy médico, aunque vengo de familia de médicos, y sin serlo lo que sí puedo asegurar (por pura lógica) es que recetarle a un paciente después de diez minutos de verlo, y luego de que ese pobre ser pasó un mes esperando cita (porque no hay citas para pacientes nuevos en menos tiempo) angustiado pensando que la alta insulina era un tumor (como le dijo el médico primario), que sus resultados están equivocados, por culpa de un laboratorio, y recetarle antidepresivos sí que es de locos, o de acomplejados, o de depresivos. Y eso es este médico (cuyo nombre me reservo) que trató a este paciente, además de irresponsable.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @sabinacovo

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2015, 11:52 a. m. with the headline "SABINA COVO: Antidepresivos e irresponsabilidad."

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