Opinión

HUMBERTO CASPA: El tema de seguridad dominó el debate

En el debate republicano del martes 15, Marco Rubio propuso una estrategia basada en bombardeos específicos contra grupos terroristas, y alianzas con los opositores de ISIS.
En el debate republicano del martes 15, Marco Rubio propuso una estrategia basada en bombardeos específicos contra grupos terroristas, y alianzas con los opositores de ISIS. AP

Después de la bomba que precipitó el avión comercial ruso en Egipto, después de los ataques terroristas en París y después de la reciente balacera que propició una pareja de simpatizantes del ISI en San Bernardino, el debate republicano tenía que concentrarse en las políticas de seguridad.

A pesar de que los nueve candidatos a la presidencia pertenecen al mismo partido político, la receta que promovieron es tan diversa como los jugadores del equipo de Barcelona o el Real Madrid.

A excepción de Paul Ryan, quien piensa que la inseguridad tiene bases en la deuda interna del país, los demás candidatos consideran que el problema central de la inseguridad de EEUU se encuentra en el Medio Oriente. En este territorio no solamente se encuentran las bases de los terroristas de ISIS, sino también hay un bastión de gobiernos autoritarios, monarquías autocráticas, regímenes fundamentalistas y dictaduras militares, quienes se encuentran en un conflicto de poder desde tiempos bíblicos.

Todos están de acuerdo con que ISIS es el enemigo número uno y coinciden en que sus miembros y simpatizantes deben desaparecer de la faz de la tierra. El planteamiento de cómo lograr la desaparición de este grupo, en algunos casos, es digno de aplausos y, en otros, produce una severa preocupación.

Ted Cruz sostiene que las fuerzas militares aeronáuticas del país deberían hacer un “carpetazo” al territorio dominado por ISIS; es decir, bombardear a diestra y siniestra sin limitarse a diferenciar a los terroristas de la gente civil e inocente que vive en las ciudades.

Cruz cree que la dictadura de Bashar al-Assad, no obstante ser la promotora de todo el caos que vive hoy Siria, es un régimen con el cual el gobierno norteamericano debería entablar relaciones por cuestiones estratégicas.

Ryan está de acuerdo con la propuesta de Cruz, pero también cree que el país no debería meterse en problemas internacionales que lo único que causan es debilidad económica.

Por su parte, el polémico Donald Trump piensa que el problema en el Medio Oriente es tan serio que no sabemos quién es quién a la hora de identificar a los aliados en Siria. Al igual que en otras oportunidades, el magnate de bienes raíces no ofreció políticas específicas en el debate; solo hizo comentarios generales y muy trillados.

Marco Rubio brilló menos que otras oportunidades, pero tampoco le fue mal. Su participación sobre la seguridad del país se distinguió por los altercados constantes que sostuvo con Ted Cruz. Su política en el Medio Oriente está centrada específicamente en la derrota de ISIS, con una estrategia basada en bombardeos específicos contra los grupos terroristas, la creación de alianzas con los opositores de ISIS y la invasión terrestre de una coalición liderada por tropas norteamericanas.

Asimismo, Rubio manifestó que el enemigo, aparte de ISIS es también Bashar al-Assad, a quien no debe permitírsele estar al frente del gobierno de Siria.

El más coherente de todos fue Jeb Bush. Tal vez su victoria en el debate del martes es un tanto tardía debido a que las encuestas lo ubican entre los candidatos más rezagados. Su política de seguridad es muy parecida a la de su hermano y tiene alguna afinidad con la de Rubio. Durante su participación dejó mal parado al meteórico Trump.

En este último debate de los candidatos republicanos se notó también una batalla interna entre los candidatos del establisment (Rubio y Bush) y los “independientes” (Trump y Cruz). Claramente, los primeros se adjudicaron la victoria en esta ocasión.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de ‘Economics On The Move’

hcletters@yahoo.com

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