SABINA COVO: Por los niños, controlen la venta de armas
Hace tres años en un diciembre, a tan solo días de haber tenido mi segundo niño, una veintena de chicos en edad escolar fueron asesinados en la escuela Sandy Hook en Connecticut. Fue el 14 de diciembre, mes de Navidad, y mientras miraba las noticia y lactaba a mi bebé me salían lágrimas y sentía como madre compasiva lo que esos padres pudieran estar sintiendo por perder a sus pequeños de la manera más inesperada, dentro de la escuela. Terror, impotencia, dolor, rabia, todos los sentimientos encontrados. Esa semana escribí para el diario acerca del tema. Después de la masacre de Sandy Hook, vinieron varias masacres más. También escribí.
Hace unas cuantas noches, a la una de la madrugada entró en mi celular un mensaje del sistema escolar de las escuelas públicas de Miami Dade. Había ocurrido una amenaza poco creíble según las autoridades, y debían comunicárnosla a los padres, de la misma forma que ocurrió la pasada semana en Nueva York y Los Ángeles. Las clases seguirían como es usual la mañana después. Sí cancelaron las actividades de fin de año de este pasado viernes para tomar precauciones adicionales. Esa noche no dormí. Desafortunadamente, aunque no quise, recordé Sandy Hook.
Terrorismo internacional, doméstico, cualquiera que sea, para perpetrar el crimen, el demente debe tener acceso a las armas. A la mañana siguiente, cuando caminé por la calle frente a la escuela, me daba vueltas en la cabeza qué tan seguro estaría el plantel, si las puertas de las aulas estarían cerradas con llave, si alguien podría saltar la reja, si pudieran perpetrar un crimen fácilmente en el lugar en donde los niños pasan el día. Y temí. La mayoría de las escuelas públicas son abiertas, es fácil entrar, y no hay fondos a veces ni para infraestructura interna, menos habrá externa. Y menos cuando la legislatura dedica a las escuelas chárter, que son público-privadas, fondos que deberían ir a las públicas.
Escuché a padres de familia diciendo cómo se sentían después de la falsa alarma. Algunos seguros, otros no. Lo que sí es cierto es que no hay derecho que tengamos que sentir miedo cuando nuestros hijos no están con nosotros. O sentir miedo en centros comerciales. Y hay una realidad, no se trata solamente de asegurar escuelas (cuando no hay fondos además para asegurarlas) sino de buscar los fondos, cortando en otros. Eso es una prioridad para el 2016. Pero además, el gobierno federal, y el estatal y el local también pudieran tomar medidas. Controlen la venta de armas.
Sea terrorismo o un loco que amaneció con el pie izquierdo, para perpetrar un crimen deben tener acceso a armas. Y casi el único país del mundo en el cual se compran armas con la misma facilidad que se compra ropa interior por internet, es este. Entonces es una combinación de todo. Los ciudadanos no debemos vivir con pánico, aunque yo sí lo he sentido, y soy periodista y veo casos de todo tipo en mi labor, pero también soy madre. Más fuerza policial cerca de la escuelas, más infraestructura, profesores con armas dicen algunos (a mí me parece una locura), un guardia armado (no es tan mala idea) pero sobre todo, controlen la venta de armas.
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2015, 11:08 a. m. with the headline "SABINA COVO: Por los niños, controlen la venta de armas."