Opinión

PEDRO CAVIEDES: El significado de las palabras

Los candidatos presidenciales republicanos (desde la izq.) Donald Trump, Carly Fiorina, Ted Cruz, Jeb Bush y Ben Carson se retiran después del debate organizado por CNN en el Venetian Hotel & Casino, en Las Vegas, el 15 de diciembre.
Los candidatos presidenciales republicanos (desde la izq.) Donald Trump, Carly Fiorina, Ted Cruz, Jeb Bush y Ben Carson se retiran después del debate organizado por CNN en el Venetian Hotel & Casino, en Las Vegas, el 15 de diciembre. AP

Como colombiano, una de las cuestiones que más me preocupa del proceso de paz que se está llevando a cabo en La Habana es la cuestión de las armas, que hoy por hoy poseen las FARC.

Sin una entrega real de todas las armas, ¿cómo vamos a creer que ese acuerdo que eventualmente se firmaría, la narcoguerrilla tiene el interés de que sea para siempre? Porque sin armas, se reduce drásticamente la posibilidad de que estos forajidos sigan haciéndole daño al país. Y creo que esto es algo en lo que estarían de acuerdo la mayoría de las personas.

Sin armas, Fidel y Raúl Castro no hubiesen podido tomar el poder en Cuba. Sin las armas, Augusto Pinochet no habría podido dar un golpe de Estado en Chile. Sin armas, Hitler no hubiese podido avanzar hasta donde llegó, y sin éstas, los Estados Unidos y los aliados no hubiesen podido derrotar a los países del Eje en la Segunda Guerra Mundial. La razón por la que todo cuanto se trata con Rusia es tan delicado, es simplemente por el poderío militar, armas de todo tipo, que conserva esta nación, a pesar del descalabro económico en que se vio sumida cuando tuvo que aceptar el fin de la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín y el derribamiento de la Cortina de Hierro. Acercándonos de nuevo un poco más a la actualidad, creo que una mayoría de personas cuerdas también estaría de acuerdo conmigo si digo que, sin armas, el grupo terrorista ISIS no habría perpetrado todas las atrocidades que ha cometido hasta ahora.

Pero resulta que para una derecha oficial que hoy por hoy está más a la derecha que todas las que, al menos yo, de los Estados Unidos conozco hasta ahora, cuando se trata del territorio de este país, el acceso a las armas por parte de los terroristas (ya sea miembro de una organización o un “lobo solitario” que planea abrir fuego contra gente inocente), en lugar de ser un peligro inminente para la sociedad, es simplemente un derecho que, en aras de no cometer con nadie la gran injusticia de equivocadamente prohibirle la compra de un arma, tiene que preservarse por encima de todo, sin ningún tipo de regulación.

Mucho se dijo en el último de los debates republicanos. Hubo quien afirmó que no le importaría irse a una guerra nuclear con Rusia; hubo el que mencionó que no le parecía mal matar a los familiares de los terroristas, saltándose olímpicamente la Constitución del país y los pactos y convenciones internacionales, como medio de presión a éstos; hubo quien dijo que no le importaba asesinar niños, mujeres y ancianos inocentes si era necesario; pero no hubo uno solo que hablara de lo que los terroristas como los de San Bernardino empuñan, a la hora de cometer sus malditos actos, y la manera de mantenerlos alejados de estos artefactos.

Es increíble. Estos personajes tildan de cobarde al presidente Obama y se dicen capaces de iniciar una guerra termonuclear con el país con el segundo armamento más poderoso del planeta, una guerra que mantuvo a la humanidad en vilo durante décadas y que destruiría al mundo como lo conocemos, pero no se atreven a enfrentar al lobby y a la industria que produce las pistolas y los fusiles. O a los votos que perderían, si se atrevieran tan solo a criticarlos.

Me parece que entre todo lo que se va perdiendo en esta era oscura del absurdo en las más altas esferas de un partido político, el significado de las palabras es de lo más relevante.

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