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Opinión

OSCAR PEÑA: Horas finales de un año

Cada vez que se acercan las horas finales de un año —de una forma u otra y sin poder evitarlo— a hombres y mujeres se nos mezclan alegrías, tristezas, nostalgias y reflexiones. Es algo espontáneo como si fuera una ley de la vida. Sea por hábito o tradición, nuestras mentes hacen balance anual del almacén de nuestras vidas.

Si a todas las personas nos diera en la evaluación de los 365 días del año viejo por solo examinar las partes desagradables, cada uno pensaría que tiene el monopolio de las angustias y las cosas malas, pero no es así. La repartición es pareja. Si en algo en este mundo hay balance, equidad e igualdad es en la vida. Igual que nacemos y morimos, también todos los seres humanos —sin excepciones— tenemos angustias y satisfacciones; propósitos cumplidos e incumplidos, problemas inesperados o esperados, errores y aciertos. Así es para todos.

Seguro a cada lector le sucedió igual este año que se va: dimos en la diana varias veces y otras tantas fuera de ella, lloriqueamos y reímos, nos amaron y amamos, los hijos nos dieron grandes amarguras y alegrías, apreciamos muchísimo más a muchas amistades y a otras dejamos de apreciar. Nos lastimaron y quizás sin proponérnoslo también lastimamos, complacimos y nos complacieron, nos deprimimos y nos motivamos, ganamos y perdimos, recibimos y dimos, nos esforzamos mucho sin resultados en unas labores y en otras sin esfuerzo tuvimos resultados, atravesamos por momentos felices y otros infelices.

Tania (mi media naranja) y yo hemos rebasado los 45 años unidos. Y es algo que debo agradecer muchísimo en mi vida. He tenido en ella esos importantes ingredientes que deseamos en nuestras parejas: belleza, amor, lealtad, ayuda, sorpresas, humor, locuras, bondad y comprensión. Los méritos de la larga unión son de ella. Me ha querido mucho. También yo a ella pero no con la misma calidad y limpieza de su amor. Le he fallado varias veces y ella nunca. Ha sido y es una persona excepcional. Una buena pareja es el mejor amortiguador de la vida para hacer frente a los duros combates del diario vivir. Deseo reciba también públicamente mi más alta consideración, respeto, amor y gratitud.

En mi caso también nos han tratado de herir y descalificar algunos con miserables acciones y no hemos reaccionado, ni imitado, ni tenido en cuenta, porque entendemos las partes feas de la naturaleza humana y no queremos practicar esos malignos ejercicios. Lo importante es que al lado de algunas bajezas humanas, hemos tenido bellas y valiosas experiencias al contar con gentes nuevas en nuestras vidas y otras conocidas que han dicho presente en momentos en que nos hacía falta ayuda y un empujoncito para no perder la fe, la esperanza y la sonrisa.

Al decirle adiós a un año estoy seguro que todos somos un poco más sabios y valoramos más a quienes nos han ayudado. Es importante ser agradecidos con los familiares, amistades, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos y lectores que nos acompañaron y estuvieron con nosotros a lo largo del mismo y nos brindaron amor, amistad, atención, auxilio y nos hicieron pasar buenos momentos. A todos, incluyendo a los adversarios les deseo un feliz año 2015.

oscarpena_cuba@yahoo.com

@OscarPenaCUBA

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "OSCAR PEÑA: Horas finales de un año."

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