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Opinión

PEDRO CAVIEDES: Promesas vacías

Humberto de la Calle (izq.) jefe de la delegación del gobierno colombiano, saluda a Iván Marquez, dirigente de las FARC, después de firmar en La Habana un acuerdo para compensar a seis millones de víctimas del conflicto en Colombia, el 15 de diciembre.
Humberto de la Calle (izq.) jefe de la delegación del gobierno colombiano, saluda a Iván Marquez, dirigente de las FARC, después de firmar en La Habana un acuerdo para compensar a seis millones de víctimas del conflicto en Colombia, el 15 de diciembre. AP

“El acuerdo de paz en Colombia es un cúmulo de promesas vacías”, un sumario de “ambigüedades, omisiones y lagunas” que puede llegar a convertirse en una “piñata de impunidad”. Con esas duras palabras la ONG Human Rights Watch se refirió a lo hasta ahora acordado en materia de justicia en los diálogos de La Habana.

Entiendo que para lograr este tipo de acuerdos hay que ceder en algunos puntos, y también que ante personajes tan irracionales como los jefes de la guerrilla, la prudencia sea la única forma de sacar adelante un pacto. Pero una cosa es un pacto justo y equilibrado, y otra unos acuerdos alcahuetas, en los que se cede a las FARC como si esa golpeada organización narcoterrorista hubiese tenido al país de rodillas, cuando comenzó el diálogo.

Una organización a la que se le ha dado de baja a su comandante en jefe (Alfonso Cano), a su comandante militar (el Mono Jojoy), a su ‘canciller’ (Raúl Reyes); a la que se le han arrancado de sus campamentos a los secuestrados que utilizaban como objeto de presión y escudos humanos; de la que han desertado desmoralizados una cantidad significativa de mandos medios y miles de combatientes rasos; de la que sus otros comandantes se encuentran ocultos en un país vecino; a la que se le han disminuido las finanzas reduciéndole a la mitad sus cultivos de coca e impidiéndoles el secuestro extorsivo; a la que se ha desenmascarado su barbarie ante los organismos internacionales; entre muchos otros golpes propinados en el gobierno del presidente Álvaro Uribe y el primer año del presidente Santos, no es un grupo que pueda exigir y ser aceptadas sus exigencias, de la manera casi descarada que lo han hecho en los diálogos de Cuba.

Y es que simplemente a gente que ha regado tanto mal no se le puede premiar de esta manera, ofreciéndoles la posibilidad de participar en política y de no pagar un solo día de cárcel por sus crímenes atroces.

Muchos dicen que los que no están en la selva ‘dándose plomo’ critican cómodamente el proceso de paz, sin ser los que exponen su vida. Ante ese argumento me pregunto si por no ser policía y no estar persiguiendo bandidos no tengo derecho a reclamar que mi ciudad sea segura. O si por no pertenecer a las agencias de inteligencia no puedo exigir eficacia en la prevención de los atentados terroristas. O si por no encontrarme en cielo sirio subido a un cazabombardero no puedo clamar porque cada día se golpee más fuerte a ISIS. (Hablando de ISIS, esos actos de París que les ganó la condena de todo el mundo, los vienen realizando las FARC hace cincuenta años en Colombia).

El compromiso del presidente Juan Manuel Santos no es entregar un país con un acuerdo de paz firmado, es entregar una Colombia segura, cuyas instituciones se encuentren a salvo de dictadores disfrazados de políticos que lentamente socaven la democracia hasta asfixiarla y adueñarse de todo.

Sí, quizá nuestro continente sufra amargamente de esa maldita enfermedad de la corrupción, que hace que la vida de muchos sea una desgracia. Pero que ésta exista solo quiere decir que hay que perseguir con furia a los corruptos, no que gracias a estos se excusen los crímenes atroces de otros, permitiendo que sea premiada su sevicia.

“No creemos que se pueda pretender fundar una reconciliación o un proceso de paz sobre la base de la injusticia. Y lo que este acuerdo esconde es eso, injusticia”, dijo el director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco.

De acuerdo.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de diciembre de 2015, 11:35 a. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Promesas vacías."

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