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Opinión

BENJAMÍN F. DEYURRE: Cerrando el 2015: no hay cash en Miami

La economía doméstica en Estados Unidos ha tenido un buen desempeño en el 2015; no obstante, a escala local, se han percibido ciertos factores inquietantes, entre ellos la ausencia de dinero en efectivo.

En efecto, en los últimos cinco meses viene apreciándose un aumento considerable en el uso del llamado “dinero plástico”. En la mayoría de los negocios donde realizamos una encuesta informal, no metodológica, solo el 15% de la clientela pagaba en cash.

Particularmente en el área del Gran Miami, tres factores han incidido en este comportamiento:

▪ Los más de 7,000 taxistas regulares que previamente cobraban sus servicios en cash, ahora prácticamente han quedado desempleados por la competencia de UBER, que realiza sus negocios con tarjeta de crédito.

El mercado de clientes que toman taxis es el mismo, solo que se han mudado a UBER. En consecuencia esa clientela ahora tiene un universo mayor donde elegir sus servicios ya que más de 50,000 personas están disponibles como taxistas.

Desde luego, no es lo mismo un mercado para 7,000 proveedores, que para 50,000. Podrán trabajar más personas y ofrecer un servicio más barato, pero su ganancia es minúscula ahora. Dado que los clientes de UBER utilizan el crédito y los previos 7,000 taxistas ya no reciben el mismo cash que antes, el consumo con dinero en efectivo ha disminuido, o sea, ahora es menor el volumen de efectivo que circula diariamente en los negocios del Gran Miami.

▪ El furor por jugar lotería ha aumentado, principalmente entre personas que superan los 54 años de edad. Los juegos conocidos como “raspaditos” se han vuelto muy populares, sobre todo aquellos cuyo valor excede los $20 por unidad.

Resulta que la aparición de numerosos ganadores de premios millonarios en ese nivel de precios, ha incrementado notablemente la esperanza de la población en una fortuna súbita. Sin embargo, lo que ha sucedido en realidad es una merma del dinero en efectivo en manos del público.

El auge de los casinos es otro factor que restringe el efectivo en circulación. Generalmente, las personas retiradas y aquellos que reciben ayuda federal, son mayormente asiduos al juego en los casinos.

Desde luego, este es un factor restrictivo para la prosperidad de los negocios ya que muchas veces, los que pierden su retiro en el juego no tienen tampoco acceso al crédito y por consiguiente, dejan de consumir en los establecimientos comerciales.

Por esa razón, es común observar en el Gran Miami una especie de bonanza económica en los días inmediatos subsiguientes al cobro del cheque mensual de la ayuda federal. Y como contraposición, observamos el resto del mes muy lento y con escasa actividad económica.

La falta de dinero en efectivo generalmente es costosa para los empresarios porque los obliga a pagar más gastos de financiamiento; esto es, cada vez tienen que abonar más a los bancos por concepto del procesamiento de las tarjetas de crédito.

A su vez el uso desbocado de las tarjetas, además de crear una falsa sensación de bienestar en el consumidor, reduce su nivel de ingresos, limita su capacidad para un nuevo endeudamiento y compromete su futuro económico.

Y lo que es más grave; el exagerado uso de las tarjetas conlleva generalmente a incrementos del límite de crédito individual bancario. El techo de esta deuda va aumentando hasta que se hace insostenible y consecuentemente, tarde o temprano, se traduce en pérdida para los ya maltrechos bancos, quienes simplemente con su pobre cartera de préstamos no generan lo suficiente como para acometer el gasto que implica miles de sucursales y empleados.

El 2015 ha sido un año pródigo en buenas noticias económicas. Empezamos el año con el récord histórico de 18,000 puntos en el índice Dow Jones, logramos aumentar a más de 2,100 puntos el índice S&P 500, logramos reducir el déficit fiscal a 2.8% y el desempleo a solo 5.1%. Esto ha permitido que las ganancias corporativas hayan aumentado un 175% y las exportaciones de bienes y servicios un 33%.

A su vez, toda esta actividad económica ha generado los recursos para compensar a 49 millones de retirados, 21 millones de veteranos y 11 millones de deshabilitados.

Todas estas cifras son prometedoras, pero aun así, tenemos que tomar conciencia del uso desmedido del dinero plástico, que si llegara a convertirse en una epidemia nacional, pudiera terminar en otra especie de burbuja hipotecaria, como la que inició la crisis del 2008.

¿Cómo ayudaríamos? Tal vez haciendo un solo sorteo semanal en la lotería y controlando la proliferación de casinos. Manos a la obra.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín DeYurre en Twitter: @DEYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2015, 11:05 a. m. with the headline "BENJAMÍN F. DEYURRE: Cerrando el 2015: no hay cash en Miami."

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