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Opinión

DORA FERNÁNDEZ: Solo vivir en paz

Este año en un pueblo denominado Iguala, México, desaparecieron 43 jóvenes que estudiaban para ser normalistas, o sea, maestros. Ellos sabían que su nación se estaba desangrando por culpa del narcotráfico que ha logrado contaminar todas las esferas de ese hermoso país. Allí donde la miseria se ha convertido en el caldo de cultivo de estos males. Estos estudiantes no deseaban convivir con la violencia, incertidumbre y desesperación, por eso estos muchachos eran vistos como una posibilidad de cambiar el futuro. Ellos no desconocían los peligros y arriesgaron lo más valioso que tenían y pagaron caro su osadía al enfrentarse directamente a los sicarios y a poderosa gente de los carteles. Mas la pérdida de vidas tan valiosas aunque ha significado una dolorosa prueba para este pueblo, ha logrado sacudir el rescoldo de conciencia que aún queda en sus autoridades y entre los mexicanos de bien que sobreviven.

Estuve alguna vez en esa nación de charros pero también de maravillosos artistas y artesanos. Mientras, dialogo con un profesor mexicano de la UNAM que también es padre. Al escucharlo, como madre me conmueve saber que hay pequeños pueblos aztecas olvidados donde niños con 9 años son utilizados como campanas por la mafia. Y este último día del año en que estoy segura que millones de habitantes del orbe tienen como único sueño vivir en paz, los invito a orar porque aún debemos creer en los milagros. Porque ellos anhelan y merecen vivir en paz.

Los progenitores de estos estudiantes tras conocer la desaparición de sus hijos iniciaron una enérgica protesta que el mundo entero a través de los medios de comunicación ha escuchado sin indiferencia. Ellos con su llanto y sus marchas intentan superar su tristeza, la angustia de la pérdida y de esa manera pretenden despertar a los habitantes sensibles de esta nación fronteriza con Norteamérica. Allí, donde cada año miles de inmigrantes hipotecan sus existencias y pagan por intentar cruzar al otro lado.

Así como estos mexicanos, millones de seres en diversas partes del planeta se enfrentan a los tiburones, el oleaje, las marejadas, no les importa usar cualquier frágil barcaza. Todos ansían tener un futuro distinto, van en búsqueda de un mejor porvenir o quizás sólo aspiran encontrar un espacio donde la paz reemplace el silbido de las balas, los enfrentamientos sanguinarios, la muerte, la esclavitud en que los ha sumido el narcotráfico, la maldita delincuencia o en otros casos la crueldad de los crueles dictadores que gobiernan sus naciones.

Esos padres pedían y aún esperan el retorno de sus hijos con el mismo dolor con que las madres africanas en Nigeria le piden a Boko Haram que les devuelva a sus niñas intactas sin violar su pureza e ingenuidad, y que respete lo más hermoso que ellas tienen, sus vástagos.

En momentos en que el Papa Francisco y el presidente Obama han contribuido a cerrar el capítulo al ostracismo que soportó Cuba durante un largo período, los héroes indiscutibles de esta época son los miles de náufragos cuyos recuerdos yacen en el océano y el corazón de sus familias, porque vieron frustrados sus sueños. Los cubanos necesitarán un largo periodo para la reconciliación y restañar las heridas. Siempre existirán buenas y malas noticias, pero en estas latitudes he visto rostros inundados de lágrimas de madres y padres ante el saldo de las guerras fratricidas. El sufrimiento y el terror origen de la violencia y el egoísmo carcome a la humanidad.

El dinero y el hambre de poder ha corrompido un sector importante del universo. Esos individuos ebrios, de malsanas ambiciones no saben, ni conocen lo que significa el respeto de los Derechos Humanos. No se trata de un fenómeno de la naturaleza aunque ella también en ocasiones suele desatar su furia sobre las poblaciones.

Ahora adportas de un nuevo calendario, cuando millones en vez de hablar o escribir cartas como antaño, se comunican por twitter, facebook o whatsapp. Donde abrazos y besos son reemplazados por emoticons. Al llegar las doce de la noche realmente esperamos con ansia que el 2015 sea el Año de la reconciliación y donde esencialmente reine la paz.

Periodista Peruana

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de enero de 2015, 5:00 p. m. with the headline "DORA FERNÁNDEZ: Solo vivir en paz."

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