Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

PEDRO CAVIEDES: La sonrisa en la cara

El año 2014 lo pasé hasta mediados de diciembre en Colombia. Después de más de 10 años viviendo en los Estados Unidos, ha sido de lejos la temporada más larga que he pasado en el continente latinoamericano. Desde que llegué me sorprendió mucho observar cómo se comparan las tendencias políticas latinoamericanas y las estadounidenses, como si se tratara de lo mismo. Es decir algunos creen, por ejemplo, que un político que en los Estados Unidos abogue por el crecimiento de la educación pública, es similar a uno que promulgue el Socialismo del Siglo XXI, y deben atribuírsele toda la sarta de arbitrariedades que caracterizan a éstos. O que quien en Latinoamérica abogue por una economía de mercados, es entonces un George W. Bush, a quien deben atribuírsele los instintos guerreros que se le adjudican al expresidente.

Lo cierto es que es imposible, e imagino que eso será igual para todas partes del mundo, querer que los sistemas que funcionan en un sitio, sean replicables idénticamente en otras latitudes, y con eso garantizar el éxito. A mi juicio, nuestro continente latinoamericano lo que necesita es ser barrido de la corrupción, que es la principal causa de todos sus males. Los corruptos en nuestro continente proliferan y se reproducen como conejos. La corrupción se encuentra, en unos países más que otros, a todos los niveles del estado, y se da tanto en el desastroso sistema impuesto actualmente en Venezuela, como en las otras economías capitalistas o en las que como Brasil, intentan, o dicen intentar, un equilibrio entre ambas.

Ese dinero que contratistas privados, congresistas, ministros y cualquier otro funcionario estatal, se reparten a diestra y siniestra, haciendo de algunos, personas con riquezas descomunales, es el que deja a muchos sin oportunidades para escalar, ya que es robado a recursos como los de la educación y la salud, así como a tajadas de las obras de infraestructura y tecnología, que generalmente se quedan a medias, o son construidas para mucha menos capacidad de la que se preveía originalmente. Son fortunas creadas con las varias horas de más que se demora una madre para ver a sus hijos cuando regresa del trabajo; con menos colegios públicos, más alumnos por salón, menos profesores bien preparados; con más muertes prematuras, niños enfermos; con más desnutridos. Pero es tan generalizada y aceptada, que los que lo hacen, en lugar de ser tratados como los criminales que son, son miembros con toda tranquilidad de las altas sociedades, y cuando son pillados con las manos en la masa, apenas reciben unos pocos años de cárcel, o pagan su deuda desde sus casas. Esa corrupción no solo se presenta en el robo al erario, sino que ha infiltrado los sistemas judiciales y hasta las fuerzas de seguridad y defensa del estado.

Aunque hay escenarios de una belleza histórica y paisajística extraordinaria, y aunque muchos barrios puedan competir con algunos de los mejores en los EEUU, los contrastes son muy fuertes. Todavía hay demasiada miseria y el sueño de esa igualdad, de género, de raza, de clase, que (aunque con sus baches) se vive en este país, parece muy lejano. Duele además pensar que aunque hubo unos años de gran crecimiento, no se aprovecharon al máximo, y ahora con la baja en los precios del petróleo, más el inminente desastre de la economía venezolana, nos encontramos ante un 2015 poco esperanzador para las clases media y baja latinoamericanas.

De todo, me quedo con la alegría de la gente, cuya espontaneidad y positivismo les da para, algunos viviendo en las peores condiciones, y esquivando la violencia como pueden, tener siempre una sonrisa en la cara.

La cara de la Latinoamérica que no se rinde ante nada.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de enero de 2015, 4:00 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: La sonrisa en la cara."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA