PEDRO CAVIEDES: Legado
Hay ocasiones en las que no puedo evitar encontrar semejanzas en personas, empresas y gobiernos que en apariencia son absolutamente contradictorias. Uno pensaría cómo es que una empresa ultra capitalista como la industria de las armas, puede tener algo en común con un gobierno pro socialista y seudo comunista como el de Venezuela. Y sin embargo el parecido está allí, latente.
Si observamos de una manera atenta el actuar del lobby de la Asociación Nacional del Rifle, bien podemos encontrar que promueven eslóganes y mentiras que exaltan al pueblo, y que no están en concordancia con la verdad. La primera es esta ocurrencia de que las armas, o en todo caso su adquisición, va enteramente ligada a la palabra “libertad”. Si libertad significara la posibilidad de adquirir, y producir para la venta, todo lo que se nos dé la gana, se me ocurren unos cuantos bienes y servicios que, por ser prohibidos, convertirían a esta nación en una tierra no libre, de acuerdo al racionamiento de la NRA.
Pero en este primer enunciado ya va una trampa, y es que nadie ha propuesto que se prohíba la compraventa de sus productos, sino simplemente que, como sucede con la inmensa mayoría de todo lo que se comercia legalmente en este país, y más cuando se trata de bienes que afectan de tal manera la salud pública, se regulen sus transacciones. ¿Qué diferencia existe entre esta manera de engatusar y un Nicolás Maduro acusando de toda la ruina que él ha generado, al “Imperio”?
Pero el quehacer de Maduro también me recuerda a otro que se ha hecho famoso en este ciclo electoral por pronunciar discursos cargados de odio, en el que le otorga toda la culpa de cualquier mal que sufre esta sociedad, a lo extranjero. Ya saben a quién me refiero. Así que tenemos a un multimillonario de Manhattan, el supuesto John Galt de La Rebelión de Atlas de Ayn Rand (al que tanto invocaron como salvador en la pasada elección presidencial), utilizando tácticas de fósil de dictador bananero.
No, la violencia y los males que sufre este país no se resuelven construyendo muros en las fronteras ni prohibiendo la entrada a los miembros de una religión, ni, mucho menos, armando a todos los ciudadanos de los Estados Unidos de Norteamérica, en nombre de la libertad.
Señoras y señores, hay países donde se puede andar con una botella de ron al aire libre bebiendo del pico sin que la policía sancione, y les aseguro que eso no hace más libres a sus ciudadanos. Hay regiones de naciones del globo donde en lugar de la ley prima el que más armas tenga, y créanme que lo que menos se sienten sus habitantes es libres. Hay, escuchen bien, países que castigan con todo el peso de la ley a las personas por sus credos o porque los derechos a los que tiene acceso un grupo son menos que los de los demás, y créanme que en aquellos lo último que brillará como su símbolo, es una Estatua de la Libertad.
Trump y la NRA, aunque no lo crean, son de lo más antiamericano que ha parido estas tierras que tanta esperanza le ha regalado con su generosidad a los oprimidos del mundo. Cientos de miles de personas ensangrientan actualmente, con plomo, una nación que por lo que todos entendemos, vive hace mucho tiempo en paz. Abraham Lincoln libró la última de sus guerras en territorio propio, generando una ley que prohibía a unos obviar los derechos de otros, precisamente para que todos en estas fronteras vivieran en libertad.
No olvidemos su legado.
Escritor y periodista colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de enero de 2016, 0:26 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Legado."