PEDRO CAVIEDES: Otra vez el Chapo
Otra vez cogieron al Chapo Guzmán. Esta nueva captura convertida en todo un episodio novelesco con tintes de película de Hollywood. Incluso con una actriz mexicana de culebrones, Kate del Castillo, y un reconocido actor, Sean Penn, ganador del Oscar, precisamente en la semana que se dieron a conocer las nominaciones, metidos en la trama. Qué historia. Ya salieron a la luz las melosas conversaciones del capo con la actriz a través de un Blackberry; algunas cadenas de noticias comentan que Guzmán se hizo un implante para mejorar su desempeño sexual, y las descripciones de su captura cuentan con más túneles, disparos, muertos, heridos, robo de carros y hasta la forma como los hombres del cuerpo elite que lo capturó tuvieron que esconderlo en un motel, mientras llegaban refuerzos y el capo les ofrecía fortunas para que lo dejaran irse. Los dólares y la sangre no pueden hacer falta en estas historias.
Pero lo peor es que, vuelva o no vuelva a escaparse el Chapo Guzmán, acusen penalmente o no a Kate del Castillo, se venda más la revista Rolling Stone gracias a la entrevista de Penn, o el actor se gane otro Oscar en los próximos años haciendo del narcotraficante de Sinaloa en un filme sobre éste, el negocio de la droga seguirá intacto. Es lo peor. Es lo más frustrante. Y es lo más doloroso. Porque la sangre que nunca falta en esas historias seguirá corriendo hasta el fin del mundo si no comienzan a alterarse las políticas que nos han conducido hasta aquí.
Yo vivía en Bogotá cuando a Pablo Escobar le dio por estallar bombas para amedrentar al gobierno. Desde el apartamento, varias noches de la semana, se escuchaba una explosión, a veces cercana, a veces lejana. Siempre nos preguntábamos lo mismo: ¿otra bomba? Pero Pablo Escobar lleva demasiado tiempo enterrado y su muerte no ha tocado el negocio. Herederos de Escobar ha habido montones, unos duran más que otros, unos crean esas leyendas torcidas con las que se nutre la prensa, otros pasan desapercibidos, pero el negocio sigue tan intacto como la pureza de la cocaína que se extrae de los laboratorios en las selvas latinoamericanas.
La actriz Del Castillo dijo en la carta que le valió la conquista del corazón del Chapo, que confiaba más en él que el gobierno mexicano. No creo que se pueda confiar mucho en semejante criminal, pero en lo que sí está en lo cierto Kate, es en que ya pocos confían en sus gobernantes, y no precisamente porque les falten razones. De éstas, una de las que más, que el dinero que producen las empresas criminales, de la que el narcotráfico es posiblemente la reina, lo corrompe todo, empezando por los gobiernos. Quizá a lo que se refería la actriz es que al menos el Chapo no posa de correcto, aunque antes de que confesara en la entrevista que es el responsable por el mayor porcentaje de narcóticos que entran a los Estados Unidos, decía que solo era un campesino al que perseguían erróneamente.
Lo cierto es que, a un gran porcentaje de la población del mundo, le gusta meter cocaína, fumar marihuana, inyectarse heroína, tomar éxtasis; y todo eso sin contar el alcohol, la nicotina, el Prozac y demás fármacos legales, muchos de ellos compuestos de opio, cuya legalidad es una muestra del absurdo de esta guerra sin sentido. Por eso, pase lo que pase con este chapo, dolorosamente vendrán otros chapos.
Felicito al gobierno mexicano por su gran logro, pero ojalá se haga algo más, ya que esta cosecha de delincuentes parece que nunca termina.
Escritor y periodista colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2016, 11:57 a. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Otra vez el Chapo."